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      Una vez que la pareja, por el bien de todos, ha tomado la decisión de separarse, empieza un largo, duro y doloroso proceso de duelo, por el que pasan todos los implicados en el divorcio y que en la mayoría de los casos genera un enorme dolor emocional que hay que saber afrontar y elaborar.

      Lo aconsejable es contar con el soporte y ayuda de personas cercanas y si no es posible, se recomienda encarecidamente acudir a un profesional de la salud mental que acompañe en estos duros momentos, porque solos es muy difícil de sobrellevar la magnitud del hecho. Si no se procesa y elabora adecuadamente el conflicto, el dolor puede llegar a permanercer toda la vida.

      Os presento una recopilación de objetivos que se han demostrado sumamente eficaces para ayudar a los hijos:

      1. Que los niños reconozcan la separación como algo real e ineludible.

       

      1. Que los niños acepten la separación, como un hecho más, aunque difícil, que ha sucedido en sus vidas y que sucede en las vidas de muchas otras personas, conocidas, no conocidas y personas famosas y de prestigio.

       

      1. Que el niño renuncie a creencia de una familia modélica, unida y feliz y a  las fantasías de reconciliación.

       

      1. Hacer ver al niño la imagen idealizada que, a veces, se tiene del progenitor que ha dejado la casa. Cada persona tiene sus virtudes y defectos. Nadie es perfecto. Los dos progenitores son responsables de la separación y se deben querer y respetar por igual. No queremos que se albergue odio hacia ningún progenitor.

       

      1. Que los niños no se sientan responsables o culpables de lo sucedido. La decisión tomada es debido a un problema de adultos, de pareja.

      1. Que los niños acepten que la relación con uno o ambos padres va a disminuir y cambiar. Pero sus padres van a estar siempre ahí, queriéndolos, cuidándolos, aunque de diferente manera que hasta ahora.

       

      1. Que no deben dejarse implicar en la conflictividad de los adultos, es un conflicto de mayores y ellos deben mantenerse al margen de los conflictos de los adultos.

       

      1. Que no deben ejercer de intermediarios en los conflictos entre sus padres. Los niños deben estar al margen. Los niños deben dedicarse a sus propios asuntos de niños.

       

      1. Que deben aprender a gestionar y afrontar los sentimientos de culpa, cólera y reproche. Se les enseña a gestionar las emociones. Normalizamos y legitimizamos estos sentimientos. 

       

      1. No pretender que los problemas se resuelvan con su sacrificio personal ni tampoco que vaya a suceder ningún milagro. Los niños no son responsables de la solución de los problemas causados por los adultos y no le corresponde a ellos resolverlos. Los milagros no existen, existe el azar, las casualidades y las oportunidades ventajosas.

       

      1. Deben tener expectativas realistas, sobre todo los adolescentes, respecto a iniciar otras relaciones personales que compensen la pérdida sufrida. Un padre no es reemplazable nunca.

       

      1. Aceptar la complejidad de la situación y normalizarla como parte inherente de la complejidad de las relaciones humanas. La vida, a veces, es muy complicada y difícil de entender de forma lógica. 

       

      Hacer ver al hijo, que el divorcio puede tener efectos y partes positivas, también. Está claro, en los casos donde se pone fin a situaciones de conflicto abierto y violento.

         No todo son desventajas y esto hay que ponerlo en valor y destacarlo.

      ¿Qué cosas positivas podemos encontrar tras la separación?

      • Se pueden conocer unas nuevas facetas de los padres hasta ahora desconocidas. Nuevas aficiones, deportes…A pesar de todo, los papás pueden ser más felices que antes.
      • Se puede vivir en barrios y casas diferentes con la experiencia de cambiar de entorno y conocer otros contextos y a personas diferentes. A los niños les gusta mucho las novedades.
      • Asumir responsabilidades que harán madurar al niño más rápidamente y desarrollar otras partes de su personalidad, que en otros casos llevaría años conseguir.

      Algunos mensajes para los padres

      1. No caer en la sobreprotección del niño. Tratar al niño acorde con su edad. Si lo sobreprotegemos por lo que ha ocurrido, no le ayudaremos a crecer y acabará comportándose siempre de forma inmadura.
      2. Todas las personas tienen defectos y virtudes. Así debemos hablar del otro progenitor, con argumentos reales, sin caer en la ficción. Reconocer por ejemplo, que es buen padre aunque un desastre como pareja.
      3. Dedicar  tiempo a la comunicación y no llenar excesivamente con actividades al niño, sin parar ni un momento para hablar o desahogarse. 
      4. No involucrar a los hijos en cuestiones claves del proceso de separación, como custodias, dinero,…
      5. Tener claro la separación entre padre y pareja. Como padres las tareas son de acompañar, guiar y orientar a los hijos. Además, del mantenimiento del vínculo afectivo, de las responsabilidades de cuidado y manutención, y del poder parental (uso de la autoridad para dirigir al menor y que éste acate órdenes). Estas funciones deben quedar claras y preservadas, independientemente del proceso de divorcio o separación como pareja. Ser pareja es independiente a ser padre.

      Sabiendo cuales son los problemas que pueden surgir, que he ido esbozando en sucesivos artículos, y siguiendo ciertas recomendaciones, se puede afrontar y superar de la forma más suave posible un proceso de divorcio con hijos. De todas formas, ante la menor complicación merece la pena consultar con un psicólogo profesional de la salud. 

       

      Bibliografía:

      -Revista de la asociación española de Neuropsiquiatría. 2004.Separación o Divorcio. Reyes Vallejo Orellana.

      -Hospital Gregorio Marañón. Programa de formación continuada. Pediatría y Psiquiatría.

      -www.psicologíaymente.net

      -www.kidhealth.org

      -www.solohijos.com

      -www.guiainfantil.com

      Maribel Paz

      Maribel Paz

      Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
      Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

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