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      En este artículo nos vamos a centrar en los  que originan los problemas de tu hijo y que nos ayudan a identificar el trastorno.

      En posteriores artículos, nos centraremos en las cualidades y fortalezas de los niños hiperactivos, de igual importancia al atender al niño. Ya que no todo es negativo.

      Se describen a los niños hiperactivos como inquietos, muy movidos, con mucha actividad física, distraídos, inconstantes en las tareas, impulsivos, desinhibidos…

      Aquí recogemos una visión más amplia de lo que significa ser un niño hiperactivo.

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      15 cosas básicas que debes saber sobre la hiperactividad 

      1. No todos los niños hiperactivos presenta ni la totalidad ni los mismos síntomas. Cada niño es un mundo.
      2. Las áreas fundamentales en las que se concentran las dificultades del niño hiperactivo son:
      • Mala conducta. Tienen mal comportamiento en dos, al menos, ámbitos diferentes. Por ej., en el colegio y en la casa.
      • Dificultades mentales. Por ej., no son organizados, no anticipan las consecuencias, no se pueden concentrar…
      • Problemas escolares. Por ejemplo saca muchos suspensos..
      • Alteraciones en el ámbito social, con compañeros… Por ej., no tiene amigos
      • Problemas emocionales. Por ej. tiene mucha ira, tiene frustración…
      1. Los niños hiperactivos tienen dificultades para regular su comportamiento y controlar sus impulsos. Tienen demasiada actividad irrelevante para la tarea que realizan. Su conducta apenas guarda relación con lo que se le pide.
      2. Las conductas perturbadoras de los niños hiperactivos no se deben a intentos deliberados e intencionados por fastidiar y molestar a padres y profesores. No son perezosos e inconstantes en el trabajo escolar. Cuando alternan periodos de rendimiento con etapas de fracaso, no es de forma intencionada sino que esta circunstancia responde a sus dificultades para mantener la atención y persistir en el esfuerzo que las tareas académicas requieren.
      3. Las dificultades que el niño hiperactivo muestra para prestar y mantener la atención, no se debe a falta de voluntad o, incluso, a desmotivación, sino que se ha demostrado que tienen un deterioro crónico de la atención, de ahí que sean incapaces de concentrarse y mantener la atención, así como de persistir en el esfuerzo exigido para realizar las tareas.
      1. Los problemas de atención de los niños hiperactivos afectan a las siguientes áreas, según Brown:
      • No Organizan, no establecen prioridades y no comienzan el trabajo que se les indica.
      • No mantienen la alerta y el esfuerzo necesario para desarrollar en el trabajo y en la atención.
      • No emplean eficazmente la memoria de trabajo, que es la que necesitamos para el almacenamiento temporal de información (memoria a corto plazo) y la manipulación de la información.
      • Tiene limitada tolerancia a la frustración y escasa modulación y control de las emociones
      • No tiene suficiente autorregulación e inhibición de la conducta.

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      1. Los niños hiperactivos tienen más probabilidades de sufrir otros trastornos y alteraciones mentales a lo largo de su vida. Los trastornos más frecuentes son:
      • El trastorno negativista desafiante. (TND). (Desafío, hostilidad, negación, discusiones frecuentes…)
      • El Trastorno de conducta. (TC). (Comportamientos que vulneran los derechos de otras personas o normas sociales consensuadas).
      • Los Trastornos de aprendizaje (Trastorno de la lectura, escritura y cálculo). Éstos últimos presentan un predominio del déficit de atención.
      • Otros trastornos comórbidos, es decir, trastornos que con frecuencia q se dan a la vez que la hiperactividad, son: los trastornos de ansiedad y el trastorno del estado de ánimo.
      1. El trastorno hiperactivo conlleva un riesgo muy elevado de afectación de la autoestima y la competencia personal, debido, entre otras razones, a que el niño hiperactivo sufre a lo largo de su vida numerosas frustraciones y fracasos y éstos se van acumulando diariamente al no responder satisfactoriamente a las peticiones y expectativas de su entorno familiar y escolar. Su comportamiento desorganizado y caótico, unido al escaso éxito que obtienen en tareas y actividades que requieren la inhibición y la atención, suscita frecuentes críticas de padres y profesores, amén del rechazo de los otros niños. Todos estos rechazos reiterados contribuyen a acentuar su vulnerabilidad hacia los problemas y dificultades.
      2. Los niños hiperactivos sufren alteraciones y, en ocasiones, trastornos del lenguaje, cosa que complica su comunicación con los adultos y compañeros. Como por ejemplo:
      • Interrupciones frecuentes y comentarios irrelevantes en conversaciones espontáneas.
      • Dificultades para hilvanar los temas e intercambiar opiniones de manera que sea posible una conversación fluida.
      • Problemas para expresar, concretar y ajustar su lenguaje a la temática y al oyente con el que pretende comunicarse.

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      1. Debido a la impulsividad y limitaciones para inhibir su comportamiento, los niños hiperactivos tienden con más frecuencia a sufrir accidentes y lesiones. No se detienen a pensar antes de actuar, ni tampoco anticipan las consecuencias de aquello que desean hacer en ese preciso momento. Por ello, se exponen con más frecuencia a situaciones potencialmente peligrosas, ya que su comportamiento no está mediado por la previsión de consecuencias adversas o peligros, como accidentes, caídas, lesiones…
      2. Los comportamientos provocativos, oposicionales, hostiles, desafiantes, unidos a la desobediencia, incumplimiento de obligaciones familiares, escasa colaboración y cooperación en las tareas y responsabilidades familiares, generan conflictos y tensiones frecuentes en la familia, lo que hace que se deterioren significativamente las relaciones padres hijos debido a la hiperactividad.
      3. Los niños hiperactivos mantienen relaciones conflictivas y hostiles con profesores y compañeros. Con frecuencia, debido a sus limitadas habilidades y destrezas sociales, sufren rechazo de sus iguales. Suelen ser mal aceptados y excluidos de actividades sociales, por sus comportamientos impulsivos, intolerantes y con frecuencia agresivos. El efecto del trastorno en la adaptación social constituye una de las principales preocupaciones e inquietudes de los padres.
      4. Los niños hiperactivos tienen dificultades para inhibir sus sentimientos y regular sus emociones. Se trata de menores muy emotivos y sensibles, dando la impresión de cierta inmadurez emocional. Además, tienen un umbral de tolerancia muy bajo ante la frustración, lo que se traduce en reacciones desproporcionadas de ira, enfado, irritabilidad ante ligeras críticas o frustraciones. También, muestran muy disminuida la capacidad para demorar las gratificaciones inmediatas y para organizar y planificar posibles alternativas de solución a los obstáculos que encuentran en su vida cotidiana.
      5. Dada la naturaleza crónica de sus dificultades atencionales, requieren tutorización académica continuada, apreciándose que sus problemas de rendimiento se concentran especialmente en las materias de lengua (lectura y escritura) y matemáticas. Los fracasos en este ámbito, unidos al escaso reconocimiento que obtienen tras el esfuerzo realizado, mayor que el de sus compañeros, para resolver las tareas y ejercicios escolares, pueden originarles gran rechazo y desmotivación por el aprendizaje escolar.
      6. En los casos en los que a las deficiencias atencionales se añade el comportamiento persistente, disruptivo y problemático, en casa y en el colegio, se requiere ayuda sistemática y prolongada de padres y profesores, que previamente hayan recibido formación específica en principios y técnicas de modificación de conducta.

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      El programa de tratamiento de Barkley, comentado en otro artículo, es un programa muy eficaz para tratar a niños hiperactivos y con trastorno negativista desafiante. Ver artículo de niños desobedientes debido al trastorno negativista desafiante.

      Con este artículo pretendemos que entiendas y conozcas bien a tu hijo y que sobre todo, no mal interpretes su comportamiento. Esto es fundamental, para que ayudes de forma adecuada a tu hijo  y él sea un niño feliz, a pesar de la hiperactividad.

      Bibliografía : Adaptado de “Hiperactividad Infantil. Guía de Actuación”. Inmaculada Moreno.

       

       

       

       

      Maribel Paz

      Maribel Paz

      Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
      Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

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