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      Los problemas psicológicos aumentan en Navidad. Según un reciente estudio sobre cómo se vivían las fiestas navideñas. El 68% de personas entrevistadas mostraban tener un exceso de negatividad, el 71% de ira y el 83% déficits de control en las situaciones. Con este panorama parece que tener en cuenta algunas sugerencias psicológicas, nos puede venir muy bien para nuestro equilibrio emocional.

      Si las demandas de los demás te abruman

      Ten amor propio y aprende a decir que no.

      Aunque la Navidad promueve los valores de la generosidad y altruismo, debemos mirar por nosotros mismos.

      Si tú no miras por ti mismo. ¿Quién lo va a hacer?.

      Las mujeres al parecer es el colectivo más afectado, casi el doble que los hombres, ya que invierten más tiempo en la mayor parte de los preparativos de estas fechas y se preocupan más por que todo y todos estén bien atendidos y no falte de nada.

      Si empezamos a aceptar todas las peticiones, las cargas tradicionales y las actuales, las cargas propias y las ajenas y olvidamos cuidarnos y atender a nuestros propios intereses, vamos contra-natura y esto tarde o temprano te pasa factura.

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      No olvides que se estima que el 14% de la población española padecerá depresión en algún momento de su vida y si tienes tendencia a tener el ánimo bajo, no te arriesgues, porque hay episodios vitales que pueden precipitar a caer en algún trastorno más grave.

      No llegues a la extenuación porque luego levantarse es difícil. Ten en cuenta que los problemas mentales se entienden muy mal por parte los demás, te quedas solo porque nadie te comprende. Además, se diagnostican muy tarde y se empiezan a tratar cuando ya llevas mucho sufrimiento y desgaste acumulado.

      ¿Por qué nos cuesta tanto decir NO?

      1. Pensamos más en los derechos de los demás que en los propios. Así que no adoptamos una actitud asertiva, sino sumisa.
      2. Suponemos que la otra persona se va a enfadar o que la relación se puede deteriorar y llegar a perderse para siempre.
      3. Nos causa desasosiego y malestar.

      No lo entrenamos el decir no, a lo largo de nuestra vida y como todo, es una habilidad que se aprende.

      Tenemos derecho a decir que no.

      ¿Qué objetivos debemos tener al decir no?

      1. Tener muy claro lo que el otro quiere y lo que yo quiero.

      2. Mantener control emocional, las emociones. No irritarnos.
      3. Actuar de forma que la relación no se deteriore, que quede en buenos términos.

      ¿Qué pasos damos al decir no?

      1. Empatizar o entender la petición del otro, ponernos en su lugar.
      2. Decir abiertamente mi objetivo: negarnos, sin exceso de justificaciones o una justificación corta.
      3. Ofrecer alternativas. Propuestas de solución que le puedan ayudar al otro y que me libere a mi.
      4. No buscar Excusas, No mentir.

      Las excusas o mentiras nos hacen sentir incómodos y además, pueden ser fácilmente neutralizadas por el otro si es hábil, con una sencilla contra-argumentación, que nos dejaría sin salida para mantener la negativa.

      Lo que haremos es repetir nuestro objetivo, es decir, nuestra negativa, junto con las alternativas de solución, para ofrecer nuestra ayuda a la otra persona. Así se queda con nuestras propuestas y no sólo con un no rotundo de nuestra parte. (Ver técnicas psicológicas de Asertividad: Disco Rayado, Banco de Niebla).

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      8 pautas para decir no

      1. Ten claro cuando decir no.
      • No nos apetece en ese momento: No tiene nada de malo querer hacer otras cosas para ti mismo, sin que afecte a tu desempeño laboral o académico. Lo decimos claramente y nos ofrecemos gustosos para otra ocasión.
      • No tenemos tiempo en ese momento: Tienes una agenda que cumplir que has programado y te debes ese respeto a ti mismo de cumplirla. Los demás lo deben respetar. Sugiere que te lo pidan cuando estés más desocupado.
      1. Te hace sentir incómodo. La otra persona debe respetar que no sientas lo mismo que ella.
      2. Te piden comprar o donar algo. Cada cual dedica su dinero a lo que piensa que ha de hacerlo. Los demás lo deben respetar.
      3. Te están pidiendo algo que excede de tu capacidad. Decimos que no somos la persona adecuada y si podemos, indicamos a otra persona que sí podría ayudarle.
      4. Aceptamos la decisión tomada. Cómo se tomen tus decisiones los demás es asunto de ellos no tuyo. Cada cual toma sus decisiones y pone sus límites.
      5. No es maleducado, no es cruel, no implica superioridad. Se puede rechazar algo con firmeza y rotundidad y seguir siendo amable y educado.
      6. Se dice que no claramente, a secas y si quieres con una justificación concisa y breve. La justificación no tiene que ser lógica, ni concreta ni específica.

      Te asombrará, pero tu honestidad y franqueza mejorará tus relaciones y tu reputación en el futuro, todo lo contrario de lo que pensamos, ya que la gente sabrá a qué atenerse y cómo eres, o sea, una persona asertiva.

      1. Cuando los demás no respetan nuestra cortesía, y nuestro derecho a decir no, nos cerramos en banda. Estaremos frente a una persona poco empática y egoísta, entonces, podemos ser más bruscos y decir: ¿Qué parte de la negativa no entendiste?

      Muchos de nosotros hemos tenido problemas en algún momento para decir no. Te animo a que te aprendas y sigas estas sencillas reglas y las apliques diariamente.

      Ya verás como ganarás en la calidad de tus relaciones, mejorarás en tu habilidad para tomar decisiones, aumentará tu autoestima, tu seguridad en ti mismo y lo que es más increíble la gente te respetará más. ¿Qué más se puede pedir con un pequeñito esfuerzo?

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      Maribel Paz

      Maribel Paz

      Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
      Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

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