657 30 14 17 info@maribelpaz.es

El amor es una emoción imprescindible en el ámbito de las relaciones de pareja. Sin el amor la pareja pierde todo su sentido. Hablaríamos de: sociedad de gananciales, copropietarios, familia, compañeros… pero no de pareja. Según las investigaciones sobre este asunto, hay 3 elementos imprescindibles.

Los 3 elementos imprescindibles en una relación amorosa

  • La intimidad.
  • El deseo o pasión.
  • El compromiso.

La combinación de esta triada nos podría ayudar a determinar si una pareja tiene o no satisfacción en su relación.

La intimidad

Aporta la sensación de sentirse comprendido y comprender, de sentirse apoyado y apoyar, de compartir. Es un componente nuclear que representa el sentimiento dentro de la relación, que promueve el acercamiento, el vínculo y la conexión. Las palabras clave que nos acotan este concepto son: confianza, conocimiento mutuo, vulnerabilidad, poder y cohesión.

Encontramos intimidad cuando existe:

  • Deseo de promover el bienestar de la persona amada.
  • Sentimientos de felicidad junto a la persona amada.
  • Apoyo emocional recíproco.
  • Comunicación íntima, entendimiento y conocimiento mutuo.
  • Deseos de compartir (tiempo, actividades, amigos, objetos, etc.)
  • Respeto, ayuda y valoración.

La intimidad implica la sensación de apoyo incondicional. Nos aporta un profundo bienestar en los momentos duros, en las experiencias dolorosas. Saber que el otro va a estar a nuestro lado, representa uno de los pilares más gratificantes que tiene el ser humano. La intimidad la encontramos en el ámbito de la pareja, y también la podemos encontrar en las relaciones de amistad íntima y en la familia.

El deseo

Se muestra en la sensación intensa de disfrutar con el otro, de estar con la persona amada. Las palabras clave que determinan este elemento son: pasión, anhelo, calor, entusiasmo, vivacidad, apego.

Hablamos de deseo cuando encontramos:

  • Atracción e interés.
  • Búsqueda de placer.
  • Satisfacción.
  • Sentimiento de pertenencia (no de posesión).
  • Deseo sexual.

El deseo sexual va más allá del intercurso sexual. Es el deseo de estar con la persona más importante de nuestra vida. La sensación de estar con la persona con la que más a gusto nos encontramos. No es la única persona importante, no es la única con la que estamos bien, pero sí es nuestro número uno. Podemos encontrarnos, más que con deseo, con posesión o dependencia. Deseo, no es posesión o dependencia. El deseo un ingrediente que da vivacidad a la relación de pareja y que fomenta un apego saludable. Este ingrediente hace deseable el contacto físico (abrazos, besos, caricias) y el contacto emocional (expresión de sentimientos, de gustos y disgustos). Es el ingrediente necesario e imprescindible para hablar de amor. Nos aporta la sensación de exclusividad. Determinadas acciones, determinados sentimientos y determinados pensamientos, son sólo para la persona amada. No son exportables al resto de los seres queridos. Es el deseo de querer estar con esa persona más que con ninguna otra.

A veces, se confunde el deseo con los primeros encuentros de la pareja y con el estrés que esto ocasiona. Parece que pasados los meses o años, el deseo va mermando, se pierde la intensidad y la aceleración física, emocional. No es del todo cierto en las parejas satisfechas. Lo que desciende es la ambigüedad y la incertidumbre de los primeros encuentros (el nivel de estrés) y, por tanto, el deseo adquiere un cariz más sosegado, pero exactamente igual de intenso y satisfactorio. Estamos más seguros de la relación, pero no menos enamorados. Así, en los primeros encuentros puede aparecer inquietud, desasosiego, incertidumbre, y confundirse estos mecanismos de activación, sin más, con activación emocional o deseo. Pasados los primeros encuentros no perdemos el nivel de deseo, perdemos nivel de estrés. Se mantiene, o puede mantenerse intacto el nivel de satisfacción, agrado y la búsqueda de placer. El deseo, por tanto, no muere con el paso del tiempo. El deseo muere por el desencanto, por la habituación, por el deterioro pero no por el paso del tiempo.

El Compromiso

Se muestra como el menos deseado de los elementos, a veces, pero es un error. Cuando entendemos el compromiso como el grado en el cual una persona está dispuesta a acoplarse a alguien y hacerse cargo de esa relación hasta el final, percibimos que es el componente que da estabilidad a la relación.

Está claro que mientras dos personas no sean clones van a existir diferencias, por tanto va a ser necesario un esfuerzo por acoplar y ajustar, por rentabilizar las diferencias. Además, ese esfuerzo vale la pena si pensamos lo extremadamente aburrido que sería vivir con un clon de nosotros mismos.

Por tanto, la palabra acoplar es imprescindible en la relación de pareja. Ser capaces de adaptarse en un proyecto de vida común, en un objetivo común. Las parejas que no comparten este componente tienen a ser parejas inestables, donde la incertidumbre puede ir sustituyendo a la seguridad, la lealtad y la confianza. La ausencia de compromiso produce a medio y largo plazo malestar.

Las palabras que mejor definen este elemento son: acuerdo, alianza, lealtad, honestidad, seguridad, libertad. Seguridad y libertad como antídotos del miedo y la tensión. Tensión y miedo hacen muy mala pareja con el amor.

Concretamente al hablar de compromiso hablamos de:

  • Confianza.
  • Responsabilidad asumida.
  • Reconocimiento de obligaciones.
  • Legítimos intereses personales, de pareja y familiares.

Estamos hablando y es importante subrayarlo, de compromiso, de interés y no de obligación. Es el deseo de ambos miembros de la pareja de que la relación tenga perdurabilidad, sea estable en el tiempo. Es el deseo de compartir con la otra persona ese proyecto que no se comparte con otr@. De nuevo aparece el sentimiento saludable de exclusividad. No de cadenas, mordazas, ataduras…Si se entiende el compromiso como esclavitud, es un factor que deteriora en vez de enriquecer a la pareja. Este componente permite exponerse al mundo sin que el mundo nos arrebate a la persona amada. De hecho aquellos que intenten retener a su pareja por medio de la no-exposición, por medio de recluir al máximo al ser querido, probablemente consiguen el efecto contrario.

Como es sabido, un miembro de la pareja puede no salir nunca y enamorarse de otra persona el único día que sale al año y nada más salir. En otros casos, un miembro de la pareja puede salir continuamente y seguir exclusivamente enamorado de su pareja. Este componente persigue estar unido al otro en el tiempo, por el vínculo del deseo y de la intimidad.

Por tanto, podemos concluir:

Que el compromiso mantiene la pareja estable, le da estabilidad, de forma deseable. La intimidad consigue que la relación sea atractiva, y el deseo fortalece y refuerza el compromiso y la intimidad.

Hay que destacar 3 palabras clave en la relación de una pareja estable y satisfactoria:

Los 3 conceptos clave para una relación estable y satisfactoria

  • Incondicionalidad.
  • Exclusividad. 
  • Pertenencia.

La incondicionalidad favorece la intimidad. La exclusividad se relaciona directamente con el deseo (sobre todo en la cultura occidental) y la pertenencia, la mutua pertenencia, implica la necesidad de compromiso, compromiso de continuidad.

Cuando falla alguno de los componentes, nos encontramos con distintos tipos de relación. Podemos identificar básicamente 3 formas de relación no plenas y que van a producir una disfunción en la pareja.

Los 3 tipos de relación de pareja

  • La pareja inestable.
  • La pareja superficial.
  • La pareja compañera.

La Pareja Inestable

Hay deseo e intimidad pero no hay compromiso. La pareja tiene dificultad para planificar proyectos comunes y sólo disfruta con el día a día. La película Memorias de África, muestra espléndidamente una relación cargada de intimidad y deseo pero de ausencia de compromiso.

La Pareja Superficial

Hay deseo y compromiso pero no hay intimidad. Los miembros de la pareja tienen confidentes fuera de la pareja donde encuentran la confianza, el apoyo emocional y la comunicación más personal. Es una relación cargada de secretos. La pareja no se expone al otro con lo cual no llega a conocer al auténtico otro, no se abre al compañer@. Es una relación con proyectos sólidos de futuro y momentos intensos de bienestar y placer, pero sin profundidad. No hay confianza ni sensación de cohesión plena.

La Pareja Compañera

Hay compromiso e intimidad pero no hay deseo. Es común en parejas con ciertos años de relación, donde se ha ido produciendo una erosión del atractivo. También encontramos este tipo de pareja en relaciones que vienen de desengaños amorosos. Falta la sensación de vivacidad, de apego, de querer estar con el otro en la búsqueda del placer. Es habitual comentarios del tipo: “es una buena madre/padre”, “me siento muy apoyado por él/ella”, “hemos pasado rachas muy malas y siempre ha estado ahí”. Es habitual encontrar relaciones extramatrimoniales esporádicas.

Para finalizar el artículo quisiera que recordaras que ahora ya sabes cuales son los 3 elementos imprescindibles en una relación amorosa. También, sabes los 3 conceptos clave que hacen a una pareja estar satisfecha. Por último, recuerda además, los 3 tipos de relación de pareja que surgen cuando hay algo que no funciona. Por tanto, ya puedes comprobar qué tipo de relación de pareja tienes y si tu relación tiene los elementos necesarios para que sea una pareja satisfecha. Si no es así, no desesperes, ya cuentas, al menos, con recursos informativos que te permiten mover los elementos para encauzar tu relación de amor. ¡Empieza a mover elementos y a cambiar cosas, ya!.

 

 

 

Bibliografía:

Adaptado de: Tratando problemas de pareja. Capafons, J.I. & Sosa, C.D. (2018).

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

Share This