Es un gran error pensar que los niños/as a los que nunca se les corrige, limita o impone ciertas normas, pueden desarrollar una alta autoestima. De hecho, sucede todo lo contrario. Los niños criados sin disciplina, sin normas, sin reglas claras, sin consecuencias tras conductas no permitidas; tienen una peor autoestima, tendiendo a ser más dependientes, a rendir menos académicamente y a sentir menos control de su mundo y de sus impulsos. Intentemos evitar que nuestros hijos tengan serios problemas emocionales. En el artículo te ofrezco técnicas, cuadros claros y muchas pautas, para ayudarte a fomentar la autoestima de tus hijos y, sobre todo; para que te conciencies en usar con los niños el lenguaje de la autoestima, las expectativas reales y las consecuencias naturales-artificiales tras sus actos.
La autoestima impregna absolutamente todas las áreas de nuestra vida. Los hijos van interpretando de diversas formas los mensajes que les lanzamos a nivel verbal y no verbal. A veces, son procesos inconscientes. Así van formando la figura de quienes son. Además, las experiencias que los niños van teniendo en su infancia van configurando su autoestima. Nuestros padres, en su día y, ahora nosotros como padres, vamos instalando y sembrando en los niños su idea de lo que pueden o no pueden hacer, si las cosas las hacen bien o mal, cómo son o cómo no son... No es necesario que uses el lenguaje, ellos sin que digas nada, ya perciben la valoración que les haces. El lenguaje de la autoestima es el arma más potente que tienes. Se trata sólo como te cuento en el artículo de tener cuidado con ciertos mensajes cómo: los mensajes dobles, las comparaciones, los gestos de desaprobación, de invalidación... No bajes por inconsciencia la autoestima de tus hijos.
Usted quiere lo mejor para sus hijos. Quiere que sean buenos, que tengan éxito, que sean felices y que sean competentes. Quiere que sean capaces de tener amigos, que utilicen sus dotes o virtudes y que, aprovechen las oportunidades que se les presenten. Si quiere conseguir todo esto, tendrá que ayudarles a tener una fuerte autoestima. Esa es la tarea más importante de la paternidad. La autoestima es una vacuna que protege de las situaciones del medio que nos exponen a autoevaluarnos y nos da la motivación necesaria para tener una conducta positiva. Esta vacuna hace que el sufrimiento psicológico de la crítica, el rechazo, los fracasos, las pérdidas y cualquier acontecimiento negativo y estresante, sea el menor posible.
Usted quiere que sus hijos sean capaces de cuidar de sí mismos, que sean lo suficientemente confiados como para afrontar las situaciones desafiantes de la vida, que sean socialmente competentes; pero, que no pierdan su sentido de identidad. Usted quiere que sean suficientemente generosos para dar y confiar lo justo, en las relaciones íntimas.
De algún modo, desde que tomó en brazos a su bebé hasta el momento en que su hijo/a deja su casa, los hijos/as van desarrollando la autonomía, la confianza y otra serie de competencias que veremos en el artículo y que son las que fomentan la alta autoestima tan necesaria para vivir equilibrados y felices.
Tartamudear no es ningún chiste. Cada persona además, tiene su propia forma de tartamudear. Las personas sufren mucho y sienten mucha vergüenza e incluso ira, por no hablar de forma fluida como los demás. Hay que saber, que tratar de no tartamudear hace tartamudear aún más. Además, la gente, en parte, para ayudar y en parte, porque la tartamudez asusta, asombra y preocupa, dicen cosas que a veces ayudan pero casi siempre no.
Con tartamudez, el cerebro interrumpe la precisa coordinación de los más de 100 músculos empleados para la producción del lenguaje. La tartamudez es especialmente preocupante debido a su interferencia con el rendimiento académico, laboral, así como, con las relaciones sociales. La tartamudez puede remitir y la prueba es que varía en función de las situaciones y de las personas con las que se interactúa. Hay situaciones en las que no se tartamudea: la lectura oral en susurro, al cantar, al hablar con objetos inanimados, con animales o con niños muy pequeños.... Vamos a sacar ventaja de estas situaciones para fluir al hablar.
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