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      En este artículo monográfico, te contaré qué es la ansiedad, para qué sirve y cómo puedes detectarla. En las sucesivas partes del artículo, te especificaré los tipos de ansiedad que hay y las técnicas que conocemos actualmente para controlarla eficazmente. Se trata de dejar de sufrir por ansiedad. Se trata de que la ansiedad te permita disfrutar de la vida.

      Sufrir a diario de gran ansiedad y/o mucha preocupación es peligroso para nuestra vida

      Sufrir de ansiedad excesiva, perjudica nuestra paz interior, nuestra salud física, nuestro equilibrio personal, nuestras relaciones sociales y amorosas, nuestra carrera…Si siempre pensamos en lo peor, si agrandamos los problemas, si estamos permanentemente en ascuas… más tarde o más temprano, este nerviosismo constante acabará con nosotros.

      Las personas que nunca hallan descanso, saben que estar constantemente preocupados o muy ansiosos les produce todo tipo de sensaciones desagradables, de disgusto y de malestar. La ansiedad aumenta la tensión, el estrés, la excitación, la agitación, la rigidez de espalda y de cuello. La ansiedad hace que estés más irritado, que estés más veces dando vueltas a lo mismo y que estés más fatigado. La ansiedad te disminuye la concentración, te altera el sueño, te pone de mal humor. 

      Pero sucede algo muy curioso con la preocupación y la ansiedad, cuando en consulta ofrezco a las personas alternativas de solución, entonces me suelen decir:

      “Yo soy así y siempre he sido así”

      “ No puedo hacer nada para cambiar mi forma de ser”

      Si tienes este discurso, entonces te será muy difícil disminuir y eliminar tu malestar y tu sufrimiento. Esforzarse, un poco, sólo un poco, es la clave al principio, para poder aprender trucos, técnicas y estrategias de control de la ansiedad. Sería el equivalente a esforzarse para vivir mejor, con más sosiego, con más tranquilidad y sin preocupaciones inútiles. Escudarte con decir que siempre has sido así y que no puedes hacer nada para cambiar, es un planteamiento que me gustaría que descartaras. Si lo descartas, poco a poco y sin darte cuenta, puedes ir cambiando hábitos, rutinas, formas de pensar, de sentir, de comportarte que lograrán librarte del sufrimiento que origina una ansiedad excesiva.

      Hay solución. Puedes hacer cambios para vivir mejor. Los seres humanos somos increíbles, podemos cambiar nuestro entorno de forma casi irreconocible. Lo hemos hecho a lo largo de toda la historia. Así que, ¿A qué estás esperando? ¡Empieza a cambiarte a ti mismo, ya!. Pero empieza con pequeñas cosas. Cambiando pequeñas cosas, conseguimos pequeños logros que nos ayudan a ser más constantes.

      Los sabios que estudian la preocupación y la ansiedad humana han logrado descubrir y diseñar técnicas y estrategias muy eficaces basadas en la evidencia científica, que logra eliminar de forma muy eficiente de excesiva ansiedad y preocupación. Hay que probar estas técnicas. ¿No crees?.

      Puedes empezar tú mismo o con ayuda de un psicoterapeuta, a realizar una serie de sencillos pasos:

      1.Primer paso: haz una breve, pero profunda reflexión sobre ti mismo. Analiza cómo te comportas, cómo piensas y cómo sientes ante determinadas situaciones estresantes o amenazantes.

      2.Segundo paso: conoce tus tendencias y tus manifestaciones de ansiedad. Cada persona tiene sus propias inclinaciones y su particular tipo de expresión ansiosa, basada en su biología, experiencias y su educación. Descubre qué tipo de ansiedad tienes y la frecuencia en que se da esa ansiedad. Además, también has de comprobar qué intensidad tiene tu ansiedad (p.ej. del 0 al 5) y cuánto te dura en el tiempo (p.ej. 5 minutos…). Son parámetros básicos para analizar tu respuesta ansiosa. Son parámetros psicológicos que delimitan la línea base de trabajo.

      3.Tercer paso: conoce las técnicas y estrategias psicológicas para disminuir tu ansiedad excesiva. Aprende, asimila y usa las técnicas correctamente. El uso de las técnicas psicológicas, te ayudará a mitigar y/o solucionar  tu excesiva  ansiedad. Es muy importante que las técnicas y estrategias las personalices y ancles en tu propia realidad individual y personal.

      La ansiedad no funciona con parámetros lógicos

      La ansiedad tiene su propia lógica pero es muy personal y subjetiva. La ansiedad, además, tienen una naturaleza muy selectiva.

      Hay que actuar en el problema lo antes posible, te ahorrarás años y años de incomprensión y sufrimiento inútil. No dudes en buscar ayuda si ves que sólo, te es difícil de afrontar la ansiedad que padeces.

      No dejes que la ansiedad se apodere de ti, que te controle y que te provoque un sufrimiento inútil

       

      ¿Qué es la ansiedad?

      La ansiedad es una emoción compleja, compuesta, por tanto, por otras emociones básicas (tristeza, alegría, miedo, ira, asco y sorpresa). Es además, un sistema complejo de respuestas, debido a que las personas respondemos de forma muy compleja ante los estímulos amenazantes  y estresantes de nuestro entorno. Sabemos que respondemos de 4 formas distintas y respondemos así, al mismo tiempo.

      4 formas distintas de responder ante estímulos amenazantes o estresantes del entorno:

      1.Respuesta conductual o motora (lo que haces, cómo te comportas). Podemos p. ej. impedir, posponer, retrasar o interrumpir acciones que provocan respuestas emocionales negativas en relación al estímulo provocador de la ansiedad.

      • Tenemos respuestas de evitación activa. Hacemos algo para evitar la amenaza. P.ej., damos un extenso rodeo para no pasar cerca del perro que nos da miedo.
      • Tenemos respuestas de evitación pasiva. No hacemos nada logrando que la amenaza no se de. P.ej., no acudimos a la cita médica para evitar que nos saquen sangre, ya que nos da miedo.
      • Tenemos respuestas de escape. Huir de lo que nos da miedo, así no tenemos ninguna relación con las cosas que amenazan. P.ej., me bajo del bus varias paradas antes cuando experimento malestar.
      • Tenemos respuestas alteradas comportamentalmente. Se produce cuando la situación es inevitable e inescapable y tenemos que aguantar la presencia del estímulo amenazante. Pueden aparecer en el lenguaje verbal: la voz temblorosa, bloqueos, repeticiones y en el lenguaje no verbal: tics, temblores, muecas faciales, rabietas.

      2.Respuesta psicofisiológica (la reacción de nuestro cuerpo). Nos activamos físicamente de forma notable. La rama simpática de nuestro sistema nervioso autónomo, produce un incremento de la actividad vegetativa que se traduce en cambios corporales molestos o desagradables.

      • Nos aumenta la conductancia de la piel. Aumenta la actividad de las glándulas sudoríparas, sobre todo, en las palmas de las manos. Manos sudorosas, húmedas o pegajosas. Sudor frío en la espalda…
      • Aumento de la actividad cardiovascular. Aumentan las contracciones cardíacas en frecuencia (taquicardia) en intensidad (palpitaciones). Se eleva la presión arterial y la tasa del pulso. Todo lo anterior hace que se origine dolor en el pecho o sensación de que el corazón va a salirse por la boca. Las alteraciones en el flujo sanguíneo varían la coloración de la piel (enrojecimiento o palidez) y la temperatura corporal también cambia (sofocaciones o escalofríos súbitos). P.ej. se produce vasoconstricción periférica que desplaza la sangre desde las extremidades a los músculos principales, disminuyendo la temperatura periférica que nosotros percibimos como manos y pies fríos.
      • Aumento de la tensión muscular. La elevación del tono muscular puede producir movimientos espasmódicos y percibirse como entumecimiento o tensión en diversas zonas del cuerpo.
      • Aumento de la tasa respiratoria. La alteración del ritmo respiratorio genera sensaciones de ahogo, acompañadas, a veces, de suspiros.

      3.Respuesta afectiva (se activan las emociones y los sentimientos). Tienes diferentes emociones a la vez, incluso emociones encontradas, así como, sentimientos asociados a ellas. P.ej. Sientes miedo y sorpresa, junto con frustración y culpabilidad…

      4.Respuesta cognitiva o mental (se activan los pensamientos e imágenes mentales negativas. También los recuerdos). Se presentan pensamientos e imágenes mentales relacionados con la situación fóbica o de miedo.

      • Evaluación de la estimulación como amenazante. La percepción de estímulos amenazadores que objetivamente no lo son “ese pájaro es peligroso”, “ese ruido es sospechoso”…
      • Evaluación de nuestro repertorio conductual o recursos como insuficientes. Se puede evaluar negativamente el repertorio de afrontamiento de la amenaza “soy un miedoso, un gallina”, “no me atrevo”, “no aguanto”…
      • Preocupación por las respuestas psicofisiológicas que experimentamos corporalmente. “¿Y si me desmayo cuando me saquen sangre?”, “ ¿Y si se me revuelve el estómago y vomito delante de todos?”.
      • Rumiaciones de respuestas de escape o evitación. “no pienso ir al dentista a que me saquen la muela”,” voy a dormir con la luz encendida”…
      • Expectativas de daño. “la cura en enfermería me hará mucho daño”, “el gato me arañará”…

      Pero la ansiedad al analizarla funcionalmente, revela que puede ser provocada por dos clases de estímulos distintos.

      Los 2 Estímulos del Ambiente, de tu entorno que provocan tu ansiedad:

      1-Estímulos Externos: Estimulación física: animales, precipicios, agua, heridas, procedimientos médicos invasivos, alturas, ruidos fuertes, oscuridad transportes públicos, tormentas Etc. También situaciones sociales: hablar en público, dirigirse a figuras de autoridad, concertar una cita …

      2-Estímulos Internos: El malestar generado por los cambios psicofisiológicos, la preocupación por la propia reactividad o por el desempeño personalSensaciones corporales molestas: náuseas, vértigos, preocupación, etc.

      ¿Cuándo se activa la ansiedad?

      La ansiedad se activa al anticipar sucesos o circunstancias que se juzgan o valoran como muy aversivas porque las tomamos como acontecimientos imprevisibles, incontrolables que potencialmente podrían amenazar nuestros intereses vitales o incluso nuestra supervivencia.

      Como cualquier ser humano normal, has nacido y crecido con deseos, preferencias y objetivos. Si no tuvieras ni un ápice de ansiedad ni te interesaras en absoluto por cumplir esos deseos y objetivos, tolerarías, sin más, cosas terribles, como no lograr nunca nada, no ser aceptado por los demás, ser perseguido o atacado peligrosamente, incluso ser víctima de un intento de asesinato y no harías nada para hacer frente o protegerte de esos acontecimientos peligrosos para ti.

      Básicamente la ansiedad es un conjunto de sensaciones molestas y tendentes a la acción que te permiten darte cuenta de que ocurren o pueden ocurrir hechos desagradables, o sea, cosas que van en contra de tus deseos y objetivos y que te avisan de que tendrías que hacer algo al respecto. P.ej., si detectas que corres el peligro de ser atacado y deseas permanecer a salvo, tienes varias posibilidades de acción para conseguirlo: -Huir.-Luchar contra tu atacante.-Buscar protección.-Llamar a la policía.-Hablar con tu agresor para evitar que te haga daño- Etc. …

      En cambio, si no estuvieras atento, preocupado, ansioso, tenso, vigilante o en estado de pánico, probablemente no harías ninguna de estas cosas. Quizá percibirías el peligro de ser atacado, pero no harías nada al respecto. No tomarías ninguna acción.

      Igualmente, p.ej., si piensas que puedes perder el trabajo y deseas conservarlo, seguramente estarás inquieto o ansioso y elegirás tomar alguna determinación o acción: -Hablar con tu jefe.-Esforzarte más en tus tareas.-Buscar otro trabajo.-Pedirle a un amigo que hable e intervenga a tu favor con tu jefe.-Plantearte montar un negocio por tu cuenta.-Asistir a algún cursillo para aumentar tu formación.- Etc. …

       

      En resumen, la ansiedad surge:

      1. Cuando tú deseas algo y ves que es posible que no lo obtengas. P.ej.: La ansiedad que experimentas por tener que estudiar cada día para poder sacar los exámenes y lograr un título universitario.
      2. Cuando no lo deseas y te das cuenta de que corres el peligro de tener que soportar y pasar por ello. P. ej. la ansiedad que experimentas al tener asistir a un congreso y dar un discurso en público.

      Si realmente no tienes ningún tipo de preferencias o deseos, serías indiferente a casi cualquier cosa que te pudiera ocurrir y, por tanto, no tendrías ansiedad. Pero, igualmente, lo más probable es que tampoco vivieras mucho tiempo, porque vivir y sobrevivir, depende en gran medida de desear vivir, desear evitar el dolor, el malestar, los problemas y las dificultades importantes que te podrían conducir a la muerte.

      Para poder sobrevivir, tienes que cumplir algunas funciones, como comer, respirar, estar mínimamente bien. Si estás totalmente a disgusto, P. ej., con continuos dolores o privado de cualquier placer durante un largo periodo de tiempo, tenderías a perder la motivación por la vida y quizá preferirías morir.

      En general, los seres humanos van persiguiendo sus objetivos en la vida y quieren seguir viviendo, siendo razonablemente felices y sin sufrir dolor. Puede ser que haya excepciones, pero son pocas y no viven mucho tiempo, ya que son el interés y las ansias de vivir de las personas, sus ganas de evitar el dolor, el peligro y obtener el placer y la felicidad, lo que las mantienen vivitas y coleando.

      Incluso los niños pequeños, que aún no son capaces de valerse por sí mismos, luchan por vivir, disfrutar y evitar el dolor. La ansiedad les ayuda a hacerlo.

       

      ¿Cuál es el problema de la ansiedad?

      El problema con la ansiedad, su cara amarga, es que hay muchos tipos y niveles de ansiedad y algunos de estos tipos y niveles de ansiedad son malsanos y autodestructivos.

      La ansiedad sana, es la inquietud, la vigilancia, la precaución y ésta te ayuda a tener más de lo que quieres y menos de lo que no quieres. Especialmente te ayuda a lo segundo, puesto que lo que no deseas puede llegar a herirte e incluso matarte. Por tanto, demos gracias a la ansiedad sana que te hace mirar atentamente cuando cruzas la calle, te hace conducir a una velocidad razonable, te hace evitar las comidas envenenadas o vigilar cuando andas por un barrio peligroso.

      La ansiedad sana preserva la vida

      La ansiedad malsana, la ansiedad puede ser muy fácilmente malsana, es decir, la ansiedad destructiva y perjudicial para las propias necesidades básicas. P. ej. si al cruzar la calle estás extremadamente ansioso, o sea, con una ansiedad malsana, probablemente cruzas precipitadamente, tropiezas y te caes, o miras en la dirección equivocada, o te asustas tanto que te niegas a cruzar, o haces una locura y provocas un accidente…

      El mismo perjuicio provoca la ansiedad malsana ante situaciones que no comportan daño físico. Por ej., si crees que te van a echar del trabajo y la idea te aterra mucho, tanto que entras en pánico, lo más probable es que hagas cosas como: -Hablar con tu jefe a la desesperada y dejarle ver el estado en que te encuentras.-Dejar el trabajo precipitadamente antes de comprobar si realmente corrías peligro de ser echada.-Encontrar otro trabajo pero debido a tu estado de ansiedad con peores condiciones.-Acobardarte demasiado en la búsqueda de otro trabajo.-Etc. …

      La inquietud o ansiedad sana, te ayuda a conseguir o conservar tu trabajo o encontrar uno nuevo pero el pánico o la ansiedad malsana, probablemente pondrá en peligro tu actual trabajo e incluso los futuros.

      La ansiedad es una emoción útil que nos ayuda a sobrevivir en nuestro día a día y por eso la hemos heredado de nuestros antepasados

      Por lo tanto, la ansiedad es buena y nos ayuda a sobrevivir en nuestro día a día, es más, nuestra especie ha conservado la ansiedad a lo largo de su evolución, a través de los siglos porque es una emoción útil. Lo que hay que tener cuidado es con esa otra ansiedad, la malsana, en la que por error, a veces, caemos. Piensa que los seres humanos, no heredaríamos algo de nuestros antepasados que nos pudiera ocasionar un daño permanente o que pusiera en peligro nuestra integridad física o nuestra salud. La naturaleza es sabia.

       

      El problema es cuando este mecanismo se desajusta. No te alarmes tampoco, porque este desajuste es típico, a todos en algún momento se nos desajusta en mayor o menor medida, debido a que nuestro cerebro es esencialmente el mismo desde hace miles de años.

      Nuestro cerebro actúa por su cuenta, sabe cómo hacerlo de forma independiente, lo ha aprendido en años de evolución, así nos permite a nosotros estar en otros asuntos, seguir evolucionando como especie. Nuestro cerebro, así, mientras nosotros trabajamos, estudiamos…sigue de forma automática atento y vigilante a los posibles peligros del entorno. Su función es ayudarnos a activarnos rápidamente, automáticamente, sin pensar por si hay peligro inminente, poder sobrevivir evitando ese peligro y una posible muerte.

      Es decir, tener ansiedad es bueno y necesario, es parte intrínseca del ser humano normal, sin graves patologías. Nos ayuda a sobrevivir, a seguir evolucionando sin prestar atención plena a peligros cotidianos ya conocidos.

      A partir de aquí, si tu ansiedad es muy excesiva y te hace vivir padeciendo, entonces hay inmediatamente, que aprender estrategias para ir disminuyendo esa ansiedad que en lugar de ayudar está entorpeciéndote y haciéndote infeliz.

      ¿Cómo saber si estamos sufriendo un estado de ansiedad?

      Si te reconoces en alguno o más de los siguientes estados, toma medidas antes de que sea demasiado tarde para poner remedios eficaces y rápidos. No es lo mismo poner solución al principio de cualquier padecimiento ansioso que después de años y años de padecerlo. Con los años de padecimiento se van afianzando los malos hábitos adquiridos y se van acumulando las malas experiencias vividas por lo que el problema de ansiedad es mucho más difícil de erradicar y presenta peor pronóstico.

      Fíjate que algunas sensaciones de la siguiente lista son poco conocidas y normalmente no las asociamos a estados de ansiedad pero pueden revelar estar sufriendo de un estado ansioso.

      • Opresión en el pecho.
      • Angustia que atenaza la garganta.
      • Mareo fuerte.
      • Visión borrosa o con puntitos luminosos.
      • Entumecimiento y hormigueo en brazos y piernas.
      • Agitación paulatina.
      • Creciente irritación.
      • Tensión.
      • Excitación.
      • Estrés.
      • Nerviosismo que te hace dar vueltas a lo tonto.
      • Rigidez de espalda, de cuello. Rigidez muscular.
      • Fatiga que se presenta a la menor ocasión.
      • Dificultad para respirar, incluso sensación de que nos ahogamos.

      Cuando algunas de estas sensaciones son ocasionales y no provocan sufrimiento crónico, no hay por qué alarmarse. Es normal en según que situación y lo que hemos de hacer es dejar pasar la sensación y  echando mano a nuestra sabiduría interna,  p. ej. respirar lentamente y/o profundamente, tomar aire fresco, beber agua, cerrar los ojos e imaginar un escenario agradable…etc

      Sin embargo, si la reacción de ansiedad supera un determinado umbral y los síntomas son intensos y frecuentes, toma medidas lo antes posible para evitar futuras complicaciones y el surgimiento de posibles trastornos psicológicos mucho más difíciles de erradicar.

      Conocer cómo tu cuerpo reacciona en condiciones de ansiedad o estrés, es muy importante. Todos los cuerpos no reaccionan igual ante determinadas situaciones de la vida. Es crucial que al detectar esas sensaciones, tengamos claro que se trata simplemente de una respuesta de ansiedad ante una situación. Un objetivo importante es no hacer interpretaciones catastróficas que hace que la ansiedad que sentimos se incremente y descontrole hasta poder llegar a sufrir de crisis de ansiedad o de un ataque de pánico que te paralice o te lleve a urgencias. Una vez en urgencias, te dirán que no es nada, te relajarán rápidamente vía medicación, pero no resolverán tu problema en absoluto, al menos a medio y largo plazo que es lo que queremos.

       

            

      ¿Para qué sirve la ansiedad?

      La ansiedad es una respuesta adaptativa a acontecimientos de la vida diaria o al estrés cotidiano. Se trata de un estado que va ligado al recelo ante acontecimientos que pueden perjudicar nuestro bienestar personal.

      Este estado no tiene porque acarrear consecuencias negativas. O sea, no es malo sentir ansiedad. Sentir ansiedad puede hacer que mejoren nuestros resultados, ya que sería como una especie de motor que nos incita a trabajar más y mejor para conseguir nuestros propósitos y evitar las consecuencias negativas que podrían producirse si no hiciéramos nada. Por ejemplo, ser despedido del trabajo, suspender, etc.

      ¿Cómo se manifiesta la ansiedad?

      La manifestación de la ansiedad depende de muchos factores como:

      -El tipo de acontecimiento que la causa.

      -La personalidad.

      -El humor.

      -El significado o la interpretación de la situación.

      Hay muchos signos físicos y mentales que indican una reacción ansiosa y hay toda una tabla de síntomas indicativos de ansiedad. Ya te hemos comentado con anterioridad las diferentes respuestas que tenemos los seres humanos ante los estímulos amenazantes o estresantes de nuestro entorno. Algunos están asociados al estado de ansiedad mismo, mientras que otros son la consecuencia de la ansiedad que padeces.

      Aunque aquí lo explicamos fácil, la ansiedad cómo ya hemos comentado, es una emoción muy compleja y, a veces, resulta difícil identificarla con precisión o distinguirla de otras emociones tales como la ira o el miedo, emociones más básicas y sencillas.

      Aunque suele ser arriesgado diferenciar algunas emociones, existen elementos claves, como nuestros pensamientos, que permiten reconocerlas y caracterizarlas. Así hacemos hincapié en la importancia que tienen nuestros pensamientos en cómo vivimos nuestra vida.

       

      ¿Cuándo es anormal la ansiedad?

      Es difícil establecer una distinción clara entre ansiedad normal, sana y útil y ansiedad anormal, insana e inútil. 

      Aunque también lo hemos comentado anteriormente distinguiendo entre ansiedad sana y malsana, en este apartado te relaciono la ansiedad con el miedo para que reconozcas la diferencia que hay entre una emoción básica como el miedo y otra compleja como la ansiedad.

      La ansiedad normal o sana, a la que podemos referirnos como inquietud, vigilancia o precaución, suele estar basada en miedos sensatos, realistas y racionales. Son miedos realistas porque tienen alta probabilidad a que lo que temes se materialice y ocurra.

      Los miedos realistas te avisan de que algo malo puede ocurrir y probablemente te advierten acertadamente. P.ej., si te metes con una persona agresiva, es muy probable que ésta te haga daño o lo intente. Con lo cual tu mecanismo de ansiedad innato te avisará que te alejes de esa persona, que huyas porque está protegiendo tu integridad.

      La ansiedad anormal o malsana está basada en miedos irrealistas o irracionales. Son miedos irracionales porque no es probable que ocurra las cosas que temes. Se toma una pequeñísima probabilidad entre un millón como algo muy posible. P. ej., evitar un ascensor por el miedo a que se quede entre dos pisos y no puedas salir en días o por miedo a que se caiga, contigo dentro. Aquí el mecanismo innato está desajustado ya que hay muy pocas probabilidades de que tu vida realmente corra peligro, así que no es necesario que evites la situación.

      Por tanto, para saber si tu ansiedad es normal o anormal solo tienes que comprobar la realidad y utilizar las leyes de la probabilidad. Los hechos son los hechos. Los hechos no son pensamientos y los hechos tampoco son sentimientos. 

      Los hechos de la realidad, no son emociones ni son pensamientos. Los hechos son objetivos y las emociones y pensamientos son subjetivas, cada uno tienen una. Las emociones son válidas no se pueden discutir, ni debatir, pero los pensamientos pueden ser erróneos o verdaderos y sí se pueden discutir.

      Hay cosas y situaciones que acarrean un peligro real y que es normal que te ocasionen ansiedad y además, es sano y conveniente que así sea. P. ej. conducir a 200 Km/h. Fácilmente obtendrás pruebas de lo peligroso que es conducir a esa velocidad. Por tanto, tener miedo o alta ansiedad con esa velocidad es normal y sano.

      Ansiedad y miedo no son exactamente lo mismo ya que la ansiedad es una emoción compleja y el miedo es una emoción básica. Así, el miedo estaría incluido dentro de la ansiedad que padecemos, además, de otras emociones básicas que dependiendo del caso se pueden llegar a experimentar dentro de un cuadro de ansiedad.

      ¿Cómo son los miedos irrealistas?

      Los miedos irrealistas, además:

      1. Son exagerados y basados en sobregeneralizaciones.

      Las sobregeneralizaciones son distorsiones cognitivas o mentales muy frecuentes de nuestro pensamiento. Ya hablaremos de ellas en otro artículo.

      1. Se basan en pensamientos dicotómicos del tipo blanco o negro. Sin matices, sin otras tonalidades.

      En general, la ansiedad irrealista es producto de un pensamiento incorrecto y exagerado. Muy común en los seres humanos.

      A veces, tienes tanto miedo en correr determinado peligro que te desorganizas hasta el punto de volverte ineficaz y acabar provocando que lo que temes ocurra realmente, cumpliéndose tu predicción. Profecía autocumplida.

      Tu ansiedad auto-protectora se vuelve hiper-protectora y, por tanto, autodestructiva

      Una de las principales razones explicativas de este fenómeno es probablemente de tipo evolutivo. se activa para tenernos alerta y activos para  luchar o escapar.

       En la mayoría de las ocasiones se considera ansiedad anormal cuando:

      1. Se produce sin causa aparente.
      2. Es claramente exagerada.
      3. Se vuelve crónica.
      4. Impide a la persona llevar a cabo las actividades que le gustan.
      5. Perjudica a la persona en su trabajo.
      6. Perjudica a la persona en sus relaciones interpersonales.
      7. Perjudica a la persona en su calidad de vida.
      8. Hace que la persona sufra.                                                                                                                                                                                                            

       

      Hay una pregunta clave que también identifica cuando la ansiedad es anormal: ¿Te cuesta dominar tu ansiedad?. Si la respuesta es afirmativa, normalmente la ansiedad es anormal

       

      Para finalizar, quiero que con éste y los sucesivos artículos sobre la ansiedad que te propondré, tengas algunas ideas e información sobre esta emoción tan compleja y te ayude a  reconocerla, comprenderla y controlarla, si alguna vez se te desborda y te hace infeliz.

       

       

       

      Bibliografía:

      -David A. Clark & Aaron T. Beck (2012). Terapia Cognitiva para Trastornos de ansiedad.

      -Robert Ladoucer, Lynda Bélanger & Éliane Léger (2009). Deje de Sufrir por todo y por nada.

      -Albert Ellis (2014). Cómo controlar la ansiedad antes de que le controle a usted.

      -DMS-5.

      -María Crespo y Francisco J. Labrador. (2003). Estrés

      – Vicente E. Caballo y Miguel Angel Simón. Manual de psicología clínica infantil y del adolescente. Trastornos generales(2014).

      -Manual de Terapia de conducta en la infancia. Mª.Isabel Comeche Moreno y Miguel A. Vallejo Pareja (2012)

       

      Maribel Paz

      Maribel Paz

       

      Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
      Especialista en Terapia Infantil y Adolescente