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La hostilidad, la ira continua modifica la percepción, la visión, la imagen que una persona tiene de su pareja sentimental.

Las disputas acaloradas y los enfados frecuentes conducen a que los miembros de la pareja se distancien cada vez más y como consecuencia, decaen los sentimientos amorosos.

Puede ser que tú gestiones bien tu ira y por tanto, controles eficazmente esta emoción básica universal, pero puede ser que quizás tengas que lidiar, con el mal control que tu pareja tiene de su mal humor y de su mal genio.

Por suerte, queremos que sepas que tienes la posibilidad de poder elegir desactivar el enojo de tu pareja, ya que lo normal es que lo encuentres bastante desagradable y a veces, intolerable, y que te preocupe mucho el típico potencial de escalada que tiene el enfado hacia ofensas mucho más graves y más perjudiciales. Además, como es sabido, la ira, la cólera, el enojo, el mal genio… no son buenos para ninguno de los dos y no es bueno para la relación.

Entonces, recuerda que sí puedes elegir porque dispones de diferentes opciones y que elegir controlar la situación es la opción mas racional y responsable que estará, más a más, recompensada a largo plazo.

Es muy importante que tengas en cuenta que tu decisión debe basarse menos sobre lo que sientes en esos momentos, en cuanto a decir o hacer, y más sobre lo que mejor te compensará a tus intereses en el largo plazo.

Los 6 métodos para disipar la ira de tu pareja

1. Aclara el problema. Trata de averiguar lo que realmente le molesta a tu pareja. Describe y detalla claramente el problema. Ir parafraseando las quejas es una buena táctica.

Ponte en el papel de investigador, no en el de acusado,  no en el de inquisidor

2. Calma a tu pareja. Es tu principal objetivo. Acepta las críticas aunque esto no signifique que estás de acuerdo.  Hay tácticas muy eficaces para esto. Lo primero, por tanto,  intentar que el otro se calme.

3. Concéntrate en buscar una solución al problema. Hay múltiples soluciones para un problema, aunque no sean la solución perfecta. Busca alternativas. Pero también, ten en cuenta que hay que aclarar bien el problema primero, porque algunas veces son peores las soluciones prematuras que ninguna solución. Hay técnicas de solución de problemas muy eficaces.

4. Distrae la atención de tu pareja. Intenta sacarla del bucle vicioso que le bloquea la mente en esos momentos de ofuscación. Más adelante se explican algunas técnicas.

5. Programa sesiones de desahogoNo dudes en llamar a tu psicólogo si ves que entre los dos no podéis sobrellevar la situación. Es normal que suceda, porque este paso es complicado si no se logra un buen autocontrol.

6. Deja la estancia donde se produce la discusión.  En los casos  que la discusión se torna mas extrema, mejor que salgas de la escena.

Opción 1: Aclarar el problema.

El problema verdadero de tu pareja puede estar oculto tan profundamente tras la nube de acusaciones y críticas que puedes fácil, no verlo. Si solo respondes a los ataques de tu pareja con contraataques, es muy probable que no resuelvas el asunto nunca.

Ignora la ira y la perorata que te caiga

Además, no respondas con tu propio enojo o enfado porque eso te pone en una posición más favorable para averiguar el origen del enfado.

No hay que dejarse atrapar por un intercambio de ataques. Esto es una de las tareas más difíciles, pero es lo que suele tener mejores resultados  para tu relación de pareja. Así que, elige.

Opción 2: Calmar a tu pareja.

Hay formas de cortar la cólera. Los métodos para cortar la cólera básicamente consisten en reducir el nivel de enojo de tu pareja haciendo hincapié en que te impide entender.  Por otro lado e igualmente, debes mostrarte solícita en ayudar para la solución del problema.

Hay que estar firmes, no sumisos ni hostiles

Hay que rehusar y reprimirse en envolverse en acusaciones y contraacusaciones

Uno de los dos tiene que mantener el control para poder llegar a la meta que es no pelear y solucionar el problema. Si tienes que ser tú, es igual, elige serlo. Quizás mañana tu pareja aprenda de ti, por ser un excelente modelo y sea él quien controle y mantenga la calma durante un enfado de pareja.

Si vas perfeccionando la forma de enfrentarte a la cólera de tu pareja te encontrarás menos vulnerable y mejor contigo mismo.

Aunque uno de los miembros de la pareja crea controlar la situación con gritos y críticas, el otro puede hacerlo mediante la calma y la perseverancia.

La persona más fuerte no es la que hace mas ruido, sino la que con tranquilidad puede dirigir la conversación hacia una mejor aclaración, definición y  solución del problema

Opción 3: Concentrarse en solucionar el problema.

Muchos de los episodios conflictivos consisten en un miembro de la pareja, trastornado por el conflicto, culpa al otro y éste reacciona a la acusación, en lugar de afrontar el problema de forma menos beligerante.

Por supuesto, la tendencia habitual de una pareja de culpar y acusar, es ya un problema en sí mismo, que debe ser tratado en las sesiones de conciliación.

Lamentablemente, cuando uno de los miembros de la pareja está trastornado o perturbado por el conflicto, el otro, por lo general, en respuesta y por contagio emocional,  se altera también, y se torna igualmente hostil.

Si se contraataca, derivará la cuestión, con mucha probabilidad, en otra riña. Así que lo mejor es no reaccionar ante las acusaciones para que el asunto no derive, ni la pareja se enzarce en otra pelea.

Dirigimos pues todos nuestros esfuerzos hacia la solución del problema que nos ocupa y no a reaccionar ante los encaros y las acusaciones del otro. Ganamos así tiempo para disipar el enojo de la persona. 

Manejando de este modo la situación te proteges de un regaño adicional y alivias el enojo de tu pareja. Luego en otro momento o en sesiones de conciliación se pueden sacar a colación los asuntos importantes y tratar las distintas tendencias de tu pareja. Por ej., echar la culpa al otro de los problemas de la relación o de los conflictos y las riñas que surgen.

De este forma es más fácil que la otra persona pueda reconocer constructivamente el problema en lugar de estallar.

Es decir, no es necesario sucumbir al impulso de la represalia cuando tu pareja está disgustada. Puedes demostrar más fortaleza y dominio de la situación y de ti mismo, si evitas el enfrentamiento y te concentras sobre el problema inmediato.

Manteniendo la calma y la serenidad, ayudarás más fácilmente a tu pareja a reconocer lo inadecuado de los exabruptos que se dicen en el furor de la batalla.

Opción 4: Distraer la atención de su pareja.

Es posible calmar a muchas personas en un estado extremo de enfado. Eso sí,  hay que ir realizando pruebas y usar distintas opciones y estrategias para ver cuál da mejor resultado en la persona concreta, porque es verdad, que no siempre todo da los resultados inmediatos que queremos.  Algunas de las estrategias eficaces son:

1. Desviar la atención a otro asunto. Al menos por un tiempo.

Se puede cambiar de tema, aunque el otro protestará por evitar el asunto conflictivo, sin embargo, podemos ofrecerle la posibilidad de volver más tarde de nuevo a ello, con lo que demuestras tu buena voluntad de tratar el tema en otro momento más tranquilo y adecuado.

2. Usar el sentido del humor. Puede ayudar a romper la tensión de un momento muy cargado. Podemos llamar a la pareja como algún personaje de algún cómic: el increíble Hulk o como algún coche de gran potencia por pasar de cero a cien, o saltar con algún típico chiste familiar…

3. Retirarse de la escena, sin responder nada al otro. En los casos que el otro no atienda a razones, al menos no le reforzamos la agresividad. Dejamos claro que en esos términos del conflicto no estamos dispuestos a estar ahí. Podemos avisar que volveremos inmediatamente cuándo se calme el ambiente.

Pero muy frecuentemente las técnicas que más usamos son otras muy distintas:

♥ Decir a la pareja que deje de gritar, que se calme, que se relaje.

Casi siempre este tipo de técnicas, resultan contraproducentes ya que muy comúnmente la pareja se ofende por sentirse coartada y limitada en su expresión.

En estos casos, lo mejor es hacer una pausa y sugerir que ninguno de los dos hable por un tiempo, hasta que se calmen los nervios.

  

Opción 5: Programar sesiones de desahogo o ventilación de los sentimientos.

Reflexiona porque hay señales que indican la necesidad de un desahogo de emociones y de sentimientos cuando:

  • No se puede discutir sin sentir mucho enojo. Los problemas entre la pareja están tan agudizados que incluso si deciden discutir el tema como “seres humanos inteligentes”, la sensación de ira que les acompaña es tan intensa que en nada aflora de nuevo la cólera. Es mas, hasta seleccionando con cuidado las palabras a decir, éstas adquieren un sentido incisivo y a medida que avanza la discusión, la provocación mutua crece y acuden las riñas, en lugar de las aclaraciones y la solución de la disputa. 
  • No se pueden tratar los problemas molestos sin enfadarse por lo que se evitan. 
  • No se es consciente de dónde viene el malestar que se siente, pero están presentes la  falta de energía, la fatiga generalizada, la tristeza profunda y/o el pesimismo.

Medidas prácticas a aplicar en las sesiones de desahogo

  1. Establece un horario y lugar específico.  Ambos pueden expresarse  libremente sin ser oídos. 
  2. Establece un tiempo limitado.  No más de 15-20 minutos.
  3. No interrumpas a tu pareja cuando éste tiene la palabra.
  4. Turnarse para hablar. Decidid por anticipado cuánto tiempo hablará cada uno. Fijad un límite de tiempo. 5 minutos. Evitamos así que se intensifique la discusión hasta llegar a la pelea.
  5. Disponed de un tiempo para pausas. Cualquiera de los miembros de la pareja puede usarlo en caso necesario.

Qué se hace en las sesiones de desahogo

–>Reconocemos nuestro enojo. No hay nada de malo en tener ira, en enfadarse, es una emoción básica que tiene su función, al igual que el resto de emociones básicas. Lo que ocurre es que hay que saber controlarla.

–>Hay que tomar conciencia de las primeras señales de la hostilidad. Como se dan  indicios  previos, los podemos detectar. Se producen ciertas claves subjetivas que debemos tener en cuenta para cortar a tiempo:

  • Corazón agitado.
  • Músculos tensos.
  • Cuerpo tenso en general.
  • Estómago oprimido.
  • Temblores.
  • Tono de voz fuerte.
  • Selección de palabras y frases más agresivas, iracundas e incisivas.
  • Posición del cuerpo.

–>Recuerda que es posible experimentar los síntomas de hostilidad sin advertirlos realmente, hasta que le piden a uno que tome conciencia de ello.

¿Cómo es posible que una persona sea hostil sin darse cuenta?

La respuesta es que una vez que una persona entra en un clima de riña, estará tan inmersa en los preparativos mentales y físicos que implican esa fuerte emoción que deja el nivel de la consciencia. Esto es así, porque actúan los mecanismos automáticos que han hecho que el ser humano sobreviva a lo largo de la historia. Los preparativos  automáticos en los que te evades mentalmente son la preparación para:

          1)  Atacar/luchar.

          2)  Retirarte/huir.

La persona inmersa en la emoción de cólera perderá la autoconciencia y normalmente se prepara para la situación de Ataque / Lucha, ésta la expresamos  y percibimos, en parte:

  • Mediante la percepción del adversario, la pareja,  en términos más negativos que lo habitual.
  • Mediante la movilización de nuestro cuerpo, con gestos y ademanes más agresivos que lo habitual.

Qué se necesita en las sesiones de desahogo

–>Un acuerdo para controlar el grado de expresión de la hostilidad. Si queremos que las sesiones sean constructivas. Cuidamos nuestro lenguaje no vebal (gestos, ademanes, distancia corporal…)

–>Que la hostilidad o enojo no sea excesivo. Porque sino se destruye la posibilidad de hacer las paces e incluso  se puede conducir a un daño irreparable, por:

  • Palabras de amargo enojo. Cuidamos nuestro lenguaje verbal.
  • Ataques físicos más o menos intensos. (Ni que decir tiene, que los ataques físicos no se pueden tolerar)

 

Normas básicas para una sesión de conciliación

  1. Evita censurar de forma extrema a tu pareja. Tu pareja puede llegar a comprender que estés disgustado por alguna actitud suya desagradable e incluso puede participar de tu sentimiento de dolor al respecto. Lo que tu pareja nunca podrá comprender es la denigración o el menosprecio hacia su persona.

 

  1. Evita las faltas al respeto. No insultes a tu pareja.

 

  1. Evita saltar sobre las zonas vulnerables de tu pareja. A menos que sean totalmente pertinentes a su queja y siempre con el tacto adecuado, por supuesto.

 

  1. Evita sacar a la luz ejemplos pasados de mala conducta de tu pareja. A menos que sean esenciales para lo que tratas de comunicar y siempre con el debido tacto, por supuesto.

 

 

El proceso de la ira

El enojo tiene su proceso. Debemos mantener control sobre él, que no sea al revés y mantenernos dentro de la zona adecuada de control temperamental.

Con el enfado se suele hacer una analogía, diciendo que es similar a un semáforo de la circulación vial. Por tanto, el enojo puede ir desde la zona templada (color verde) a la zona muy caliente (zona roja), pasando por la zona intermedia o caliente (zona amarilla).

Las zonas pueden definirse según el grado de enfado y el grado de control que se experimenta durante una discusión.

♣Zona Amarilla. Zona algo caliente: En esta zona puedes estar enfadado pero puedes controlar tu pensamiento y tus acciones.

 Tienes cierto control sobre lo que vas a decir y cómo lo vas a decir

El objetivo en esta fase del proceso es decir a tu pareja que estás enojado y dar salida de forma adecuado a los agravios sufridos, pero no a costa de dañar la relación. Aquí podemos percibir si hemos ido demasiado lejos y se puede, por tanto, retroceder.

Podemos tomar en cuenta las manifestaciones razonables de nuestra pareja y mostrar cierta capacidad para comprender que tu propio pensamiento es ilógico.

Tienes la capacidad para evaluar la información que te ofrece tu pareja y que contrapone tus conclusiones y no tomarla como un contraataque.

Puedes reconocer que la finalidad de la sesión o discusión es ayudar a la relación, y no ofender.

Se puede reconocer que no puedes discutir tu decepción y agravios sufridos sin sentir y expresar enojo.

Intentamos en esta parte desdramatizar

Eres capaz de llevar adelante planes de acción, tus propias acciones que te impidan que pases a la zona más caliente, zona roja. (Usando, por ejemplo, las estrategias que hay en el artículo).

♣Zona Roja. Zona muy caliente: Las personas que han entrado en esta zona muestran una intensificación de la ira.  Los pensamientos y acciones están poco controlados.

Se tiene una visión en extremo negativa de la pareja.

Tu pensamiento puede ser confuso, exagerado, irrazonable e ilógico.

Si ambos miembros de la pareja están en esta zona roja, es como si hubieran perdido la capacidad de reconocer cuándo son ilógicos y cuánto se pueden deformar los hechos pasados y presentes. Incluso cuando se reciben informaciones correctivas que contradicen claramente las convicciones, son incapaces de tomarlas en cuenta.

El contenido de lo que dicen las personas está marcado por denuncias, acusaciones y la anulación de su personalidad.

Las palabras de enojo se convierten, a menudo en blasfemias, amenazas de violencia y/o intenciones de romper el matrimonio/pareja.

En estos casos ambos miembros de la pareja se dedican a ir echando leña al fuego con sus respectivos comentarios.

♣Zona Verde. Zona templada: El objetivo que tenemos es cambiarnos o mantenernos en esta zona antes de que acabe la sesión o discusión de la pareja. 

Las personas pueden escuchar las quejas de la pareja y expresar las suyas  propias, de un modo coherente, y traducirlas a demandas específicas.

Se es capaz de reconocer cuándo las quejas de tu pareja son válidas y señalar de manera razonable y tranquila cuando son erróneas o exageradas.

Hay que dirigir la discusión hacia el establecimiento de unas bases de acuerdo y tratar de encontrar los medios de reconciliar las desavenencias.

Hay que discutir cómo cambiar las conductas problemáticas y poner las bases para resolver los conflictos y solucionar los problemas en el futuro.

Cuándo hay que hacer una pausa en una discusión 

Hay señales de advertencia que te indican que es el momento de retirarse, de parar y/o hacer una pausa. Fíjate, porque es posible que sientas alguna de las siguientes señales:

  • Dificultades para controlar tu pensamiento.
  • Dificultades para pensar con lógica acerca de lo que quieres decir o expresarte de una manera clara.
  • Dificultades para atender a lo que tu pareja te va diciendo.

Aproximadamente 5 minutos  de pausa pueden estar bien. La pareja debe acordarlo por anticipado.

Si una sesión de desahogo requiere mas de 2 pausas, se recomienda suspender la sesión y postergarla hasta que las cosas estén más calmadas y los ánimos  más enfriados.

Opción 6: Dejar la habitación o la casa.

A veces,  el riesgo es tan alto de daño físico o psíquico permanente que es posible que tengas que alejarte de tu pareja momentáneamente hasta que se le haya bajado el mal humor y la irritación.

Puedes elegir, tienes opciones:

  • Ir a otra habitación.
  • Si tu pareja te sigue, deja la casa.

Qué hacer si estás viajando en coche y se produce una discusión de pareja 

Si durante tu viaje en coche una discusión se vuelve acalorada, sería aconsejable:

  • Pasar al asiento de atrás.
  • Dejar el coche.
  • Parar en una estación de servicio para refrescar los ánimos.

El automóvil es el peor lugar para tener una sesión o conversación de desahogo por :

  • Lo reducido y limitante del espacio.
  • El potencial riesgo de accidente por distracción.

Qué hacer si la pelea de coche se descontrola

  • Sintonizar y escuchar la radio. Desfocalizamos del asunto perturbador.
  • Convenir no hablar durante un tiempo. Si uno de los miembros no respeta el acuerdo, el otro debe callar e incluso puede dar parte de la razón (hay técnicas eficaces para ello). Cortar la pelea, ese es el objetivo.

En general, es mejor que las parejas traten de reducir al mínimo sus estallidos de ira. La hostilidad con frecuencia se basa en malentendidos o, al menos, en exageraciones, por lo que es probable que se agrave el problema en lugar de solucionarse. Además, las heridas que se infligen causan en las parejas mucho sufrimiento.

Por consiguiente, cuando expreses tu hostilidad, trata de lograr tu propósito con  todos los medios que tengas a tu alcance para minimizar los efectos indeseables que una ira mal controlada ejerce sobre tu pareja y tu relación.

 

Bibliografía:

-«Con el amor no basta». Beck, A.T. (2016).

-Imágenes de shutterstock.com, literateadas.blogspot.com, pinterest.es.

 

 

 

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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