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La época en la que resulta más fácil detectar la hiperactividad infantil es en el periodo preescolar, entre los 3 y 6 años. En los años preescolares los niños hiperactivos empiezan a destacar por:

  • La inquietud, mayor que los demás niños de su edad.
  • La falta de autonomía, requieren mayor vigilancia y ayuda en las actividades diarias.
  • Suelen ser catalogados como desobedientes.
  • Suelen dormir poco y despertarse muy temprano.
  • Suelen tener dificultades con las comidas.
  • Tienen falta de conciencia de las normas.
  • Su descontrol y su inmadurez les hacen más propensos a sufrir accidentes y a mostrarse irritables y caprichosos.

Por lo general, se les describe como niños:

  • Inquietos e insoportables.
  • Inmaduros.
  • Testarudos.
  • Temperamentales.
  • Inconscientes.
  • Entrometidos.
  • Con evidentes deseos de ser el constante centro de atención, tanto de los adultos como de los compañeros de clase.

Con frecuencia molestan a los compañeros y pueden no llevarse muy bien con ellos.

Un niño con las características mencionadas no resulta pues muy fácil de manejar, con lo que a menudo, conduce a que los padres se encuentren angustiados y tiendan a adoptar estilos educativos poco constructivos e ineficaces.

Al inicio de la educación primaria, es decir, a los 6 a 8 años, es cuando la permanencia de estos síntomas unidos a un rendimiento, por lo general por debajo de sus capacidades intelectuales y posibilidades, empiezan realmente a preocupar a los padres y cuidadores.

Cualquier situación que requiera cierto grado de autocontrol y de espera, resulta una prueba difícil de superar

Cualquier situación cotidiana es excelente para observar las conductas inadecuadas que presentan los niños con este déficit de autocontrol y de espera:

  • Compras en grandes almacenes.
  • Estar en la sala de espera del médico.
  • La iglesia.
  • Los transportes públicos, sobre todo si son de larga duración.
  • Las visitas a casa de los amigos o familiares.

Ante este panorama, los padres desarrollan un deterioro de su confianza y de sus posibilidades como educadores. Comienzan a sentirse desorientados, ansiosos y a desarrollar sentimientos de culpa.

Pasamos a continuación, a comentar las últimas características comportamentales de la hiperactividad, características que ya hemos avanzado en la parte 1 del artículo y  que  son junto con las ya citadas, las mas representativas de la conducta del niño o niña con tdah.

4. La desorganización y la falta de autonomía

El niño hiperactivo se caracteriza por una desorganización personal interna y externa, lo que hace que le resulte mas difícil comportarse de forma autónoma.

Algunos ejemplos:

  • Suelen tener la cajonera de la clase desordenada.
  • Su cuarto puede parecer una leonera y su cartera nunca tiene los libros que tocan.
  • Pierde el material escolar con frecuencia, extravía jerséis, juegos o cualquier otra cosa que lleve al colegio.
  • Sus fichas son un caos.
  • Puede olvidarse de colocar la hoja correctamente antes de empezar.
  • Se salta preguntas aunque sepa la respuesta.
  • Tiene dificultades en colocar los números de forma ordenada cuando resuelve las cuentas.
  • Olvida las normas de clase para los márgenes de los dictados.

Los padres reconocen esta falta de autonomía de sus hijos hiperactivos, ya que necesitan una mayor atención y seguimiento que los demás niños de la familia. Pero además, esta característica del niño, puede ser un gran problema ya que, hay veces, que esta protección llega a ser excesiva, reduciendo la posibilidad de que el niño madure.

Lo difícil en la educación del niño hiperactivo es mantener un equilibrio entre lo que realmente exigimos y lo que realmente podemos exigir en función de la propia capacidad del niño. Tu psicólogo o psicóloga especialista infantil, puede darte fácilmente listados donde obtener referencia de qué  responsabilidad responsabilidad puedes exigir a tu hijo en función de su edad. 

5. Los problemas graves de comportamiento

La hiperactividad y la agresividad son dos cuadros sintomatológicos distintos, aunque hace años los especialistas consideraban todo como parte del mismo problema.

El déficit de atención con hiperactividad y los problemas de conducta - agresividad coinciden en un 30-50% en los niños hiperactivos

⇒La Hiperactividad: está más relacionada con las dificultades de atención, impulsividad y actividad motriz excesiva; así como, con los  problemas de rendimiento en la adolescencia y la mejor respuesta inicial al tratamiento psicofarmacológico.

⇒La Agresividad: está más relacionada con el estatus socioeconómico bajo, las relaciones familiares difíciles, los problemas de conducta, los comportamientos desafiantes y destructivos en el colegio y la delincuencia en la adolescencia.

En algunas ocasiones parece difícil determinar cuál es la diferencia entre una conducta descontrolada, producto de la hiperactividad, y una conducta agresiva.

Aquí presentamos una lista de conductas consideradas hiperactivas y conductas agresivas.

Conductas Hiperactivas

Conductas Agresivas

-Se tropieza con el de delante de la fila del comedor, le pisa varias veces sin darse cuenta, se levanta de su asiento varias veces durante la clase.

-Empuja, pega y da codazos para ponerse el primero.

-Habla cuando no le corresponde.

-Discute enfadado.

-Hace tonterías para atraer la atención del adulto que está con otro niño.

-Le quita algo a otro niño.

-Corre por la habitación en lugar de trabajar.

-Se niega a trabajar y se muestra desafiante.

-No presta sus cosas.

-Quita y destruye las cosas de los demás.

-No termina las tareas.

-Se niega a hacer nada.

-Pierde las cosas.

-Se niega a compartirlas.

-Se ríe tontamente cuando nadie lo hace.

-Fuerza a otro chico a realizar algo que no quiere.

-Desordena el armario al coger algo, se le caen las cosas.

-Tira las cosas y las destroza.

-Repite las preguntas una y otra vez.

-Emite sonidos cuando debería callar.

-Insulta.

-Se olvida de lo que debe hacer.

-Pega y da patadas a los adultos.

Si bien no todos los niños hiperactivos tienen trastorno de la conducta, sí se puede decir que muchos de ellos tienen muy mala conducta.

El mal comportamiento inicial en estos niños hiperactivos se refleja por:

  • Una mayor dificultad para aceptar la autoridad y los límites en su comportamiento.
  • La necesidad de conocer los resultados positivos de sus actos y obtener recompensas de forma inmediata.
  • El negativismo desafiante (negarse a obedecer y desafiar constantemente a la autoridad).

Todos estos malos comportamientos pueden llevar, con el paso de los años, a un trastorno serio de la conducta. Para los niños hiperactivos que presentan ya desde muy pequeños este tipo de mal comportamiento, se hace urgente el comienzo de:

  • Una intervención en Autocontrol.
  • El asesoramiento educativo a los padres.

Las 10 diferencias entre niños hiperactivos y niños hiperactivos-agresivos

Niños hiperactivos-agresivos

Niños hiperactivos

1. Los síntomas empiezan antes de entrar al Colegio.

1. Los síntomas se detectan más tardíamente.

2. Síntomas más graves.

2. Síntomas más leves.

3. Más problemas en la relación con la madre.

3. Menos problemas con la madre.

4. Madres más controladoras, más negativas y que utilizan menos premios.

4. Madres menos controladoras y más positivas.

5. Niños más desobedientes, desafiantes y protestones.

5. Niños desobedientes.

6. Rendimiento académico muy pobre.

6. Rendimiento académico pobre.

7. Niños poco populares y rechazados, mas criticados negativamente por los compañeros.

7. Niños poco populares, pero menos rechazados.

8. Niños más frecuentemente catalogados como niños con problemas de aprendizaje.

8. El trastorno de aprendizaje es un diagnóstico asociado menos frecuente.

9. Peor pronóstico.

9. Mejor pronóstico.

10.   La agresividad en la adolescencia se relaciona con un mayor índice de delitos.

-La agresividad en la vida adulta se relaciona con un mayor índice de actos criminales.

10. Sólo algunos incurren en actos criminales.

La relación padres e hijos es especialmente complicada en el caso de los niños hiperactivos agresivos, hasta tal punto que el estilo educativo es distinto.

Los estudios revelan que las madres de los niños hiperactivos agresivos son:

  • Más controladoras.
  • Más negativas.
  • Utilizan menos refuerzos o premios con sus hijos.

Los estudios, asimismo, revelan que los padres de estos niños hiperactivos agresivos:

  • Suelen castigar más duramente las conductas de negativismo desafiante que las conductas de inatención e hiperactividad ya que consideran que el niño es más capaz de controlar las conductas negativas desafiantes que las de desatención o hiperactividad.

Se cree que probablemente influyan dos cuestiones:

⇒ Las alteraciones del comportamiento del niño.

⇒ El criterio educativo de los padres.

En cada caso particular de consulta clínica, habrá que estudiar tanto el tipo de comportamiento perturbador, cómo el estilo educativo parental.

El niño hiperactivo representa un reto para sus educadores

Si los educadores además, no tienen la suficiente calma, sensatez y claridad de criterios educativos será muy fácil que la situación se les desborde y que sin quererlo, contribuyan a mantener y fomentar la mala conducta de sus hijos o de sus alumnos.

Presta más atención a las buenas conductas ¡no te olvides!

Hay que recordar que los niños hiperactivos tienen muy pocas posibilidades de llamar la atención de forma positiva, o sea, que los adultos le presten su atención por conductas adecuadas. Estos niños con tdah debido a su inmadurez necesitan constantemente sentirse arropados y apoyados por los adultos significativos. Si carecemos de la habilidad (que se aprende) de no prestar atención a sus escasas, buenas conductas, ellos demandarán esa atención de cualquier otro modo, aunque sea de forma negativa, o sea portándose mal o con conductas inadecuadas.

El niño necesita tu atención, pero tu atención será educativa y constructiva cuando la prestas a  buenas conductas (leer calladito, pedir las cosas…)  y no a las malas conductas (tirar del pelo a la hermana, coger cosas sin permiso…)

En casa, si por ej., sigues por toda la casa a tu hijo/a, lo sujetas y le das dos azotes en el trasero por su mal comportamiento (desobediencia…), le estás prestando atención, atención exclusiva, que quizás, desgraciadamente, el niño no obtiene de ti, tan a menudo como necesita. Así es probable que le estés enseñando que la única forma posible para recibir tu atención es portándose mal.  Y eso ya le vale!.

En el Colegio, puede suceder lo mismo, si el niño permanece trabajando en su mesa durante un tiempo prolongado (en relación con su capacidad que podrían ser 15 minutos) y no recibe ninguna atención, es probable que comience a levantarse con mayor frecuencia, aunque sea a costa de ser castigado en una esquina, en el pasillo o en el despacho del coordinador. Eso le vale!.

Los problemas escolares del niño hiperactivo dependerán en gran medida de:

  • La capacidad intelectual (puede en principio, compensar muchas de sus dificultades).
  • La actitud de los padres.
  • La capacidad de adaptación de los padres al tdah de su hijo/a.
  • El asesoramiento de los especialistas.

 

Los 7 factores que influyen en el mal pronóstico del tdah

  1. Hiperactividad permanente.
  2. Bajo cociente intelectual.
  3. Alteraciones de la conducta asociadas con el tdah.
  4. Padres desequilibrados emocionalmente.
  5. Relaciones escolares, familiares difíciles.
  6. Conductas desafiantes, agresividad, negativismo y bajo rendimiento académico.
  7. Mala adaptación en la adolescencia.

 

Los 12 factores asociados al buen pronóstico del tdah

  1. Detección temprana del problema.
  2. Aplicación de un tratamiento sistemático en los primeros años de escolaridad.
  3. Una familia bien estructurada y organizada.
  4. Tener normas flexibles y claras en el funcionamiento familiar.
  5. Capacidad de la familia para adaptar la exigencia a las posibilidades del niño o niña con tdah sin caer en la sobreprotección.
  6. Apoyo escolar bien entendido ya desde los primeros cursos.
  7. La ausencia de negativismo, agresividad y trastornos de conducta en el niño.
  8. La remisión del tdah infantil en los primeros años de escolaridad, aunque persista el déficit de atención.
  9. La prevalencia de refuerzo social y la ausencia de castigo físico para el control de la conducta, es decir, premiar lo positivo más que castigar lo negativo.
  10. La confianza de los padres en la capacidad intelectual del niño al margen de sus problemas de hiperactividad.
  11. Un entorno escolar no excesivamente cambiante con profesores capaces de reforzar las conductas positivas y de ignorar adecuadamente las conductas negativas.
  12. La enseñanza activa y la flexibilidad en los métodos de enseñanza utilizados.

Premiar la conducta positiva más que castigar la conducta negativa

Ignora adecuadamente las conductas negativas del niño/a con tdah

En todos los niños hiperactivos se hace imprescindible la detección y tratamiento temprano, pero en los niños que presentan conducta negativista y conducta desafiante, esta medida puede suponer la modificación de un pronóstico que podría ser desalentador.

De entre el 40-60% de los niños/ adolescentes con tdah presentarán sintomatología propia del trastorno oposicionista o negativista desafiante que constituye, con gran diferencia, el que se presenta con mayor frecuencia comórbidamente, o a la vez, con el tdah.

Entre un 40-60 % de niños/adolescentes con tdah presentarán sintomatología propia de un  trastorno negativista desafiante lo que empeora el pronóstico

Con una detección temprana y una intervención eficaz, la problemática del niño hiperactivo resulta relativamente controlable.

Bibliografía:

-«Déficit de atención con Hiperactividad». Manual para padres y educadores. Orjales Villar. I. (2017).

-Guía TDAH. Fundación Adana. Barcelona. 2ª Edición.

-DSM 5.

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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