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      “Las parejas felices se parecen unas a otras, pero cada pareja infeliz lo es a su propia manera”.  León Tolstói

      El objetivo que tenemos con el artículo es lograr concienciarte de que ante los conflictos de pareja debido a desavenencias con la familia política puedas conseguir establecer un sentido de solidaridad.

      El Objetivo ⇒ establecer un sentido de solidaridad entre marido y mujer

      Pensemos un poco sobre la solidaridad

      La solidaridad es uno de los valores humanos importantes, resulta un compromiso moral entre las personas que desean ayudar y  apoyar a otros en situaciones de conflicto. La persona solidaria no duda en colaborar y apoyar, lo que la distingue de personas mas indiferentes y egoístas.

      La solidaridad permite resistir las adversidades que se presentan a lo largo de la vida. La solidaridad es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección. Nos permite sentirnos más apoyados y mas unidos sentimentalmente con el otro.

      La solidaridad se refiere al sentimiento y a la actitud de unidad, basada en metas e intereses comunes. Se refiere a ayudar sin recibir nada a cambio. Nos entregamos a una sola causa, a defender, a ayudar o a brindar toda clase de apoyo para resguardar la integridad de la persona que lo necesita. Es la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles.

      Es importante fomentar la solidaridad desde la infancia, ya que puede ser la base de otros valores humanos como por ej., la amistad, el compañerismo, la lealtad, el honor. Además, sirve para desarrollar valiosas relaciones familiares, de amistad, y/o sociales, basadas en la ayuda, el apoyo, el respeto y la tolerancia.

      ¿Cuánto tiempo se va a quedar tu madre?

      Aunque hoy día la sociedad van cambiando poco a poco y las expresiones humorísticas también, todos hemos oído chistes de suegras. Han sido muy populares entre los hombres como expresión humorística de queja ante la actitud e intromisión de la madre de la esposa. Aunque al parecer, donde se vive la auténtica tensión familiar es entre suegra y nuera, en parte, debido a nuestra tradición cultural.

      Aunque aquí nos centremos mas en este clásico nuera-suegra, la idea es que podamos de igual manera, extrapolar la cuestión a otras estructuras familiares y figuras familiares igualmente clásicas y conflictivas: suegro, cuñada/o, etc.

      Como es normal en cierto modo, las diferencias de opiniones, personalidades, estilos de vida y puntos de vista entre suegra-nuera, se hacen más evidentes a medida que éstas pasan más tiempo juntas. Además, por supuesto, están los conflictos más profundos sobre valores, trabajo, religión, dónde vivir, cómo vivir y a quién votar.

      Aunque estos conflictos suelen aflorar muy pronto en el matrimonio, las dificultades con la familia política pueden exacerbarse en cualquier momento, sobre todo, cuando se pasa por determinadas crisis vitales y  decisiones de relevancia o trascendencia, por ej.: cuando ocurren accidentes, cuando hay problemas económicos, al nacer los hijos, cuando los hijos atraviesan determinadas etapas fundamentales del desarrollo, cuando los suegros empiezan a enfermar o envejecer y se convierten en más dependientes…etc.

      En la base de estas tensiones típicas de momentos críticos por los que todos pasamos, existe una batalla entre las dos mujeres por el amor y atención del esposo e hijo. Mientras más competitiva y menos cooperativa sea una u ambas partes peor irá todo. La esposa siempre está alerta para ver si el marido la apoya a ella o a su madre. Esto es así.

      ¿Cuál es la auténtica familia?

      Se pregunta la esposa y también se pregunta el marido. Por su parte, La suegra plantea a menudo, la cuestión: “yo soy sangre de tu sangre y ella pasaba por aquí”.

      El marido desea que las dos mujeres se lleven bien y cada día mejor. Las quiere a las dos y no le apetece tener que elegir. La mera idea de escoger entre ambas le resulta ridícula. Al fin y al cabo debe lealtad a las dos y debe honrar y respetar a ambas.

      Por desgracia, esta actitud suele poner al marido, en el papel de mediador, lo cual invariablemente empeora la situación.

      La solución al conflicto ⇒ La única forma de salir de este dilema es que el hombre se ponga del lado de su esposa, y no entre su esposa y su madre

      Aunque pueda parecer duro, tenemos que recordar que una de las tareas básicas de un matrimonio es establecer un sentido de solidaridad entre los cónyuges.

      De modo que el hombre, debe hacer saber a su madre que su esposa está antes que ella. Debe hacer saber a su madre, que ahora es primero un esposo, ahora ya es un adulto y este es su rol principal. 

      Es duro de aceptar para una mamá que se vaya, que se aleje  e independice su hijo y puede también ser duro para el hijo irse e independizarse de la mamá, pero la vida exige ese tipo de separaciones saludables a las cuales parece claro, que en muchos casos no estamos ni educados ni acostumbrados a aceptar,  luchando incluso, con uñas y dientes por no tolerar ciertas situaciones naturales de cambio. 

      No quiero herir a mamá

      La madre puede sentirse herida en sus sentimientos, da pena es cierto, una mamá es algo muy importante, pero es probable que se adapte a la idea que para su hijo, la familia nueva que ha creado con su mujer es lo más importante para él, porque es su futuro y porque es una creación única y exclusiva de él.

      Es de importancia crucial para el matrimonio que el esposo sea firme en esto, sea asertivo, incluso si se siente colocado en una posición injusta o si su madre no puede aceptar su nueva realidad.

      Muchas mamás puede que se depriman ante el nido vacío, si tenían su motor de vida en su hijo y ahora les arrebatan ese motor. Pero tú como hijo no puedes seguir en el nido para que tu madre no se deprima. Esa no es tu responsabilidad. Ayudarla, confortarla… sí, pero alejado del nido, ya no eres un bebé.

      Recuerda que tu madre no se ha comprometido con tu pareja pero tú sí. Ella no va a romper ningún compromiso, pero tú sí.

      Es ley de vida que las personas tengan la necesidad legítima y el derecho de formar su propia familia, independiente y autónoma de su familia de origen

      No se sugiere de ninguna manera, que el hombre deba hacer nada que desagrade en extremo o deshonre a sus padres, o que vaya en contra de sus valores básicos.

      No debes comprometer tus valores, pero tienes que ponerte del lado de tu esposa, y no entre tu esposa y tu madre. Además, los valores, creencias e ideas van modificándose a lo largo de la vida, según cambias de rol, de circunstancias y según tus experiencias. 

      La vida ya está inventada, no la hemos inventado aquí

      Marido y mujer necesitan establecer sus propios rituales familiares, sus propios valores, modelos familiares y estilos de vida (probablemente más actualizados), e insistir en que los padres los respeten. Diferentes generaciones tienen diferentes estilos de vida y costumbres. Las familias de origen lo han de respetar y aceptar.

      Los modelos matriarcales y patriarcales no están ya en sintonía con la sociedad occidental moderna y cosmopolita donde mujer y hombre trabajan, tienen duras profesiones y muchos años de costosos estudios, gozan de igualdad y derechos democráticos manteniendo los mismos poderes de decisión familiar. 

      Por esta razón, para crear un sentido de solidaridad tal vez tengan que apartarse en cierta medida de sus familias (familias quizás demasiado ancladas en valores y creencias tradicionales).

      No se insinúa dejar de hablarse, dejar de comunicarse o dejar de reunirse…Significa que no se permitirán ni aceptarán sin permiso, consejos, recomendaciones ni intrusiones no demandadas ni respetuosas.

      Recuerda que consejos no pedidos no son bien recibidos, ya que probablemente no se necesiten

      Los hijos también tienen una venda con respecto a sus madres

      El amor es ciego también con la mamá

      Una cuestión de personalidad

      Sabemos que hay personas con personalidades rígidas e inflexibles, con pensamientos tremendistas, desproporcionados,  dramáticos y extremos y por tanto, como las mamás son personas, pueden tener este tipo de personalidades y pensamientos más alterados y disfuncionales. Pueden así en consecuencia comportarse de forma más extrema, inflexible y dramática ante el  nuevo posicionamiento firme de sus hijos.

      Los hijos por pena, por lealtad y porque también, hay que decirlo, a veces, están chantajeados emocional y económicamente por las mamás, no tienen fuerza suficiente para posicionarse firmemente y navegan penosamente y con sufrimiento entre dos bandas.

      Hay que tener espíritu crítico respecto a tus propios familiares y no dar por sentado que ellos tienen la verdad, porque en ocasiones no es así.

      La sobreprotección

      Sucede muchas veces que los padres en su afán por proteger o sobreproteger o por seguir tradiciones más que ancestrales, hacen más daño que bien a los hijos. La sobreprotección incapacita.

      El infierno está lleno de buenas intenciones

      Muchos padres comenten estos errores ya desde la infancia, creando niños malcriados, mimados e incluso tiranos. Niños altar. Estos niños, ahora adultos, no saben ser independientes ni autónomos, no son maduros.

      De ahí la importancia de los límites y normas en la vida. Hay que poner límites y normas tanto a los niños cuando eres padre, como a los abuelos cuando eres adulto. Los límites no son malos, al contrario, son necesarios para una convivencia sana y respetuosa.

      Vamos a exponer dos casos reales, protegidos confidencialmente para ejemplificar típicos conflictos matrimoniales debidos a la familia política que pudieron desembocar en divorcio.

      ⇒Caso 1: David y Janie: La Gran crisis del Ossobucco.

      Los padres de David fueron a pasar un fin de semana a su nueva casa, una visita que desencadenó lo que David denominó: la gran crisis del Ossobucco.

      Su esposa Janie había reservado una mesa para el sábado en su restaurante italiano favorito. Le hacía mucha ilusión enseñar el restaurante a sus suegros, sobre todo porque muy a menudo se sentía eclipsada por su suegra, que era una excelente cocinera, muy bien reconocida por todos.

      Pero, la suegra, mientras David y ella iban a hacer unos recados, salió de compras y preparó para cenar el gran plato favorito de David: el Ossobucco.

      Cuando David y Janie llegaron a casa, les saludó un delicioso aroma a ajo y ternera.

      Janie se puso furiosa (aunque ella no se sorprendió demasiado conociendo como era su suegra).  Cuando la madre de David dijo que se había olvidado que tenían mesa reservada para cenar a Janie se le colapsó el pensamiento. No estaba dispuesta a aguantar ni una más.

      David tuvo que enfrentarse al dilema:

      → la ternera parecía deliciosa, y sabía que si no se la comía heriría los sentimientos de su madre.

      ¿Qué era lo que verdaderamente quería David? Lo que de verdad quería era que Janie cancelara la reserva. La ternera era como bien sabía su madre su plato su favorito, nunca se podía resistir a ese plato.

      Aunque esto no parece una crisis tan importante, lo cierto es que llevó a un punto crítico al matrimonio.

      Janie había temido desde el principio aquella visita de sus suegros, porque tenía la impresión de que su suegra la trataba como si fuera una incompetente que no supiera llevar una casa.

      Janie, por su parte, siempre era amable pero distante con la mujer. En privado, sin embargo, se quejaba a David de que su madre era demasiado dominante. David siempre insistía en que eran imaginaciones o exageraciones de Janie, lo cual no hacía más que enfurecer a Janie aún más.

      Ahora Janie contuvo el aliento mientras David inspeccionaba el festín que había preparado su madre.

      David garraspeó, puso el brazo sobre los hombros de su madre y le dio las gracias por la magnífica cena. Pero insistió en que la guardara en la nevera para el día siguiente.

      Explicó que era muy importante para Janie y para él que sus padres vieran cómo preferían pasar una velada del sábado como pareja en su restaurante favorito.

      Su madre se sintió ofendida, se puso llorosa e hizo una escena.(David dejó que su padre se encargara de ello).

      Para David valió la pena sólo por ver a Janie tan feliz y triunfante.

      “Ella está primero mamá, acostúmbrate” Ese fue el mensaje de David a su madre y había sido un mensaje fuerte y claro.

      “Fue entonces cuando empezó nuestro verdadero matrimonio», recuerda Janie. Cuando David hizo saber a su madre que yo era la primera en su corazón.”

      Para crear esta solidaridad y poner a la esposa en primer lugar, es importante que el hombre no tolere ningún “desdén” de sus padres hacia su mujer.

      ⇒Caso 2: Noel y EvelynUn bebé en casa.

      El matrimonio de Noel y Evelyn se dirigía de cabeza hacia el desastre hasta que él, Noel, aprendió la lección.

      Cuando tuvieron su primer hijo, para Noel era muy importante que sus padres lo considerasen un buen padre para su recién nacido.

      Aunque tenía mucho trabajo como abogado y no podía pasar mucho tiempo con el niño, iba cada 15 días con el bebé a ver a sus padres que vivían en el pueblo de al lado. De esta forma Evelyn, su mujer, podría tener un poco de tiempo para ella, cosa que necesitaba desesperadamente. Hasta aquí todo bien.

      Evelyn solía reunirse con ellos al final del día, pero desde el momento en que entraba en la casa de los suegros, se sentía como una extraña, como si la hubieran apartado de la vida del bebé. Los padres de Noel la ignoraban casi por completo. Eso sí, le hacían un sinfín de carantoñas a su bebé y no dejaban de comentar una y otra vez lo estupendo que era Noel como padre.

      A veces, se mostraban incluso sarcásticos con ella (burlándose, por ej. de que ella siguiera aún dando el pecho al niño a los 6 meses). Puesto que Evelyn sabía que Noel quería que destetara al niño ya, sospechaba que se estaba hablando de ella a sus espaldas sobre ese tema. Hacían equipo en contra de ella, de sus decisiones respecto a su bebé.

      En terapia se ayudó a la pareja a hablar del problema, y resultó que Evelyn tenía razón.

      En un esfuerzo por impresionar a sus padres, Noel, estaba sacrificando la solidaridad con su esposa hablando mal de ella, sin mala intención, para así hacer equipo con sus papás, que tanto le alababan últimamente.

      Una vez que Noel se dio cuenta de que su necesidad de aprobación paterna estaba dañando a Evelyn y al matrimonio, fue afortunadamente capaz de cambiar su postura.

      Empezó a pasar menos tiempo en casa de sus padres, de modo que ellos tenían que ir a ver al nieto al territorio de Evelyn, su casa. Así ésta estaría mas cómoda y protegida.

      Pero a la madre de Noel, la suegra, no tenía clara su posición y se  comentó que le preocupaba que el bebé no estuviera recibiendo alimento suficiente. Noel tuvo que explicar a su madre que Evelyn lo había llevado al pediatra y que el niño estaba perfectamente.

      El padre de Noel, el suegro, también tenía consejos gratis para dar y un día sugirió que el niño necesitaba ropa más gruesa. Noel tuvo que decirle a su padre, que Evelyn era su madre y sabía mejor que nadie lo que era mejor para el pequeño.

      Al principio los padres se sintieron ofendidos por este cambio de actitud de Noel, que ahora hacía claramente equipo con su mujer y no con ellos. Pero al final felizmente llegaron a aceptarlo y Noel y Evelyn vieron cómo su relación floreció aún más.

      Por fin, se sentían un equipo cohesionado. Habían logrado construir un fuerte sentido de solidaridad.

      No se puede ser la reina de la fiesta siempre

      Es claro que tu mamá te ha podido dar los mejores años de tu infancia, apoyo indiscutible en tu juventud e incluso quizá fue piedra clave para conseguir tu carrera y aguantar en tu primer trabajo. Hay mamás y en general padres abnegados que con su ayuda incondicional encumbran a sus hijos a pesar de las barreras y obstáculos de la vida, a lugares impensables. Es de agradecer eternamente, sin lugar a dudas.

      A pesar de que tengas claro la buena labor de tu mamá o de tus padres, de ningún modo debes sacrificar tu nueva vida, que tú has elegido, por una abnegación y apoyo incondicional mal entendido. Tienes derecho a tomar tus propias decisiones tanto si son correctas como si no. 

      Tú aunque estás aquí gracias a ellos, tienes tu propia vida, independiente y autónoma, porque no eres propiedad de nadie, sino de la vida, la tuya. No caigas en conflicto de lealtades porque con lo que debes ser leal  y consecuente es con la vida que tú has elegido. Esa es tu responsabilidad como adulto.

      El problema es que para tu mamá o para tus padres no dejas de ser hijo nunca, a pesar de los roles que ahora asumas y que indudablemente te hacen cambiar tus pensamientos, tus emociones y tu estilo de vida. Hay mamás o padres que aceptan mejor estos cambios y hay otros que no los aceptan y luchan por mantener sus posiciones de privilegio y protagonismo hasta niveles tóxicos.

      Realmente es verdad que hay que ser valientes para ser asertivos con ciertos tipos de papás más protagonistas, posesivos y narcisistas. Pero es cuestión de ser maduros y saber que tu vida ya no depende exclusivamente de tus padres ni emocional ni económicamente, porque cuando salimos de casa es para desprendernos de la vida de hijos y hacer vida de adultos.  Esos cambios son duros de aceptar emocionalmente y en ciertas culturas y mentalidades más tradicionales y cerradas no es aceptado socialmente ni facilitado, por lo que encima nos cae el peso de la culpa y el rechazo social  sobre nuestras espaldas.

      Bibliografía:

      -Imágenes Catana, shutterstock, 123RT, Pinterest.

      -“Siete reglas de oro para vivir en Pareja” Gottman, J.M. y Silver, N. (2018)

      Maribel Paz

      Maribel Paz

       

      Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
      Especialista en Terapia Infantil y Adolescente