657 30 14 17 info@maribelpaz.es

Índice

1. Ideas sobre lo que se considera normal o anormal en el habla de los niños pequeños.

2. ¿Cómo puedes reconocer la tartamudez?.

3. ¿Por qué tartamudea un niño o niña?.

4. ¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hija o hijo?.

5. ¿Es necesario hacer terapia del habla?.

6. Consejos para tratar a una persona con tartamudez.


La tartamudez es un trastorno caracterizado por interrupciones intermitentes e involuntarias del curso del habla.  A este trastorno de la fluidez también se le conoce como disfluencias tipo tartamudez o Disfemia.

La tartamudez un trastorno difícil de definir y describir

Se trata de una categoría de patología del habla difícil de definir y describir con precisión debido a:

1. La variabilidad interpersonal. En la tartamudez establecida no sólo existen frecuentes errores de la fluidez, sino muchos más componentes conductuales o de comportamiento y componentes cognitivos o mentales derivados  de la misma disfluencia y que deben tenerse en cuenta.

2. La dificultad para distinguir entre tartamudez y falta de fluidez no patológica o normal (especialmente en niños pequeños entre 2 y 6 años).

3. El contexto en el que se desarrolla. Los tartamudeos varían mucho según las personas con las que se habla y según el contexto en el que se está comunicando la persona disfluente.Hay consenso en aceptar a la tartamudez como un trastorno de la fluidez del habla. También hay consenso de los profesionales en el tipo de errores que la definen, así como, en las consecuencias que estos errores generan sobre la comunicación, el autoconcepto, la autoestima y el funcionamiento general del sujeto. La tartamudez es un trastorno de la fluidez que altera el discurso normal del habla. 

¿Qué diferencia a una persona que tartamudea de otra que comete errores normales en la fluidez?

Hay que tener en cuenta principalmente dos cuestiones:

** La frecuencia de los errores cometidos.

** El tipo de disfluencia.

Las repeticiones y prolongaciones son los aspectos esenciales de la tartamudez

La presencia de otros comportamientos, además de las repeticiones y de las prolongaciones, varían de una persona a otra y guardan muchas veces relación con la edad de la persona.

¿Qué vamos a tratar en esta guía?

Vamos a tratar 6 puntos que llevan fácilmente a confusión. Los puntos que se han enumerado en el índice a, se dividirán en dos artículos para mayor sencillez y claridad de entendimiento.              

Esta guía tiene la intención de ayudarte con una serie de pautas  sencillas y orientativas para analizar mejor y con más precisión, los problemas de habla de tu hija o hijo .

Lo mejor y primero que puedes hacer es observar con atención el comportamiento de tu hija o hijo en este tema concreto del habla. ¿Cómo hacerlo adecuadamente?. Te vamos a ayudar. Nadie mejor que tú conoces a tu hijo o hija: sus características, su modo de relacionarse, su temperamento…; por tanto, nadie mejor que tú para estimularle y ayudarle a fluir mejor.

La guía está pensada principalmente para niños pequeños, concretamente para padres de niños entre los 2 y 6 años de edad. Con niños mayores el tartamudeo adquiere matices nuevos, diferentes y mas complejos. Es decir, el tartamudeo está aún más condicionado a aspectos psicológicos.  Se complica un poco más. Así que comenzaremos por lo más fácil de explicar y asimilar.

En definitiva, queremos darte información precisa sobre la tartamudez y señalarte pautas orientativas y eficaces para el correcto desarrollo del habla de tu hijo o hija. Ahora nos vamos a centrar en:

1. Definir qué es la tartamudez infantil.

2. Determinar la diferencia entre la tartamudez y las variaciones normales del habla de un niño que está aprendiendo a comunicarse.

3. Informar cuáles son las señales de peligro de la tartamudez con el objetivo de evitar que aparezcan o se desarrollen.

1. ¿Qué se considera normal o anormal en el habla de los niños pequeños?

El habla empieza con el primer llanto después del nacimiento y se desarrolla rápidamente durante los 2 primeros años de vida. El niño empieza a formar frases más largas entre los 2 y 6 años. Es normal que experimente dificultades notables para hablar de forma fluida ya que está en pleno proceso de aprendizaje. Todos los niños repiten palabras, frases y vacilan a menudo, teniendo problemas, de vez en cuando, con el flujo de las palabras.

El habla comienza con el primer llanto

También a los adultos nos pasa que cuando estamos nerviosos,  cansados o andamos con prisas; se nos traba la lengua,  no terminamos las frases, repetimos palabras, usamos muletillas o hasta nos bloqueamos. Estos momentos de no fluidez o disfluencias son normales en todo el mundo y son especialmente frecuentes entre niños de 2 a 6 años. A esta edad los niños aún están aprendiendo a decir bien ciertos sonidos, palabras, arreglos de frases y no se manejan bien del todo con ciertas presiones normales del habla como p.ej., cuando están enojados, cuando hablan con desconocidos, cuando les hemos reñido o les pedimos explicaciones.

Es cierto, que hay niños que tienen especial dificultad para hablar de manera suave y rítmica, pareciendo que estas disfluencias son más llamativas y duraderas que en otros niños. ¿Sería esto síntoma de tartamudez?.

Lenguaje normal no es sinónimo de lenguaje perfecto

2. ¿Cómo puede reconocerse la tartamudez?

La tartamudez es una repetición involuntaria, con prolongación o bloqueo de una palabra o parte de una palabra que la persona quiere decir. Un niño que tartamudea sabe lo que quiere decir, pero no puede decirlo con fluidez. Puede que haya dicho la palabra en la que ahora se bloquea cientos o miles de veces sin tartamudear. Sin embargo, en esta ocasión y a pesar de todos sus esfuerzos, es incapaz de decirla de manera espontánea, suave y sin esfuerzo.

En sus fases iniciales, la tartamudez puede ser difícil de reconocer porque muchos niños que empiezan a tartamudear hablan la mayor parte del tiempo de una manera muy parecida a cómo lo hacen otros niños de su edad. Al principio, es posible que el niño tartamudee ocasionalmente y sólo en ciertas situaciones, generalmente sin ninguna razón aparente.

En la mayoría de los casos, lo que se observa es simplemente que repite mucho ciertas sílabas, en ciertas palabras, pero no hay signos de tensión ni esfuerzo para hablar.

En otros casos, parece que la tartamudez haya sido una “enfermedad pasajera” porque pueden pasar varios días o incluso una semana sin que haya vuelto a haber problemas; y entonces, sin previo aviso, el niño atraviesa un período en el que parece que tartamudea cada vez que abre la boca.

Muchas veces los padres nos preocupamos en exceso (es en cierto modo comprensible) por los pequeños errores de nuestros hijos, que son del todo observables en otros niños si ponemos un poco de atención. Por tanto, conviene fijarse en varios puntos para determinar la naturaleza “normal” o “patológica” de los errores del niño o niña.

¿En qué nos debemos fijar para determinar si el habla de mi hijo/a es “normal” o es “patológica”? 

En general nos debemos fijar en:

  • Problemas al inicio de comenzar a hablar. Los niños que tartamudean parecen tener especiales problemas al iniciar una palabra y muchas de las disfluencias ocurren al comienzo de una oración.
  • Repeticiones de partes de la palabra 2 o más veces. Al tartamudear, tienden a repetir partes de una palabra (sonidos o sílabas) más que palabras o frases enteras. Además, repiten estos fragmentos 2 o más veces antes de poder decir lo que quieren.
  • Alargamientos llamativos de sonidos  o silenciosos bloqueos. A veces, pueden alargar exageradamente un sonido (cuuuuuuuando me voy…) o bien se bloquean sin emitir ningún sonido ni decir nada.
  • Expresiones de dificultad en la cara. También, pueden dar la impresión de tener dificultades con su lenguaje o poner una expresión en la cara como si hubiera un espacio en blanco.

Ahora bien, la tartamudez es algo mas que una interrupción del flujo continuo de las palabras, por eso hay que considerar todas estas señales de forma relativa, todas necesitan ser consideradas en el conjunto total del habla del niño. Igualmente, hay que tener en cuenta que todas estas dificultades pueden ser pasajeras.

Hay 6 Señales de peligro para determinar la tartamudez:

Hay ciertas señales que se pueden detectar en el habla de su hij@ y que le pueden poner en guardia.

1. Las Repeticiones múltiples. No tiene nada de extraño que un niño de 3 o 4 años repita una palabra o frase varias veces, todo el mundo y especialmente los niños lo hacen. Pero puede suceder que lo que se repita frecuentemente sean fragmentos de palabras, casi siempre la primera sílaba. Si su hijo repite con frecuencia la primera sílaba, es posible que tenga problemas de dicción. La repetición de sílabas puede ser una torpeza pasajera, pero también puede indicar un impedimento serio.

2. Las Prolongaciones. Algunos niños, en vez de repetir los sonidos iniciales, alargan el primer sonido de la palabra (bbbbuuuuenos días). Es también probable que se de en un mismo niño, el punto 1.: Repeticiones de parte de palabras y el punto 2.: Prolongaciones.

Estas dos primeras señales de peligro (punto 1. y punto 2.), se dan de vez en cuando en muchos niños. Los padres deben alertarse cuando:

  • Ocurren con frecuencia.
  • Ocurren en muchas situaciones diferentes.
  • Cuando afecta a la comunicación del niña o niño.

 En estos casos, citados anteriormente, es probable que manifiesten, además, otras señales de peligro.

3. Los Temblores. Algunos niños se quedan atascados en algunas palabras y algunas veces se pueden observar que tiemblan o le vibran los pequeños músculos de su boca y de su mandíbula. El temblor puede ser pequeño o grande y puede estar relacionado con las dificultades que experimentan para hablar libre y fluidamente. Puede pasar igualmente que se les quede la boca inmóvil sin que salga ningún sonido. Conviene, aquí también, ver con qué frecuencia suceden estas señales y si se hace más notorio con el tiempo.

4. Las Subidas de volumen y tono de voz. Si su hija o hijo se esfuerza por pronunciar una palabra y el tono y el volumen del sonido que intenta decir lo suben hasta el final, estas subidas que pueden ser repentinas o graduales son indicadoras del esfuerzo que el niño está haciendo.

5. La Tensión muscular y Lucha para decir lo que quiere. A veces se les hará difícil pronunciar ciertas palabras al tener demasiada tensión en los labios, la lengua, la garganta o el pecho. Esta tensión puede variar según el tiempo y lugar o incluso puede desaparecer del todo. En todo caso, si esta fuerza para decir las palabras y la tensión muscular están presentes hay que visitar a un profesional pues es uno de los principales signos del problema de fluidez.

6. Los Momentos de angustia o Evitación de hablar. A veces quizá notes una expresión fugaz de ansiedad en la cara de su hijo o hija  cuando se aproxima una palabra difícil de pronunciar, o a lo mejor el niño se ha puesto a llorar y ha dicho que no puede decir lo que quiere, que no le salen las palabras o cualquier expresión de miedo a no hablar bien.

En ciertas ocasiones, puede que el niño evite decir ciertas palabras por temor a tartamudear. En estos casos se le notará una cantidad excesiva de pausas al hablar, sustituciones de unas palabras por otras o sonidos sin sentido antes de empezar a hablar (ehhh, mmm…), como si fueran muletillas que emplea para arrancar a decir lo que quiere. Estas señales son indicativas de que el niño empieza a sospechar que tienen un problema para hablar e intenta poner remedio.

Señales de peligro VS Interrupciones normales

Hay que tener en cuenta 2 aspectos. Las señales de peligro se distinguen de las interrupciones normales en 2 aspectos destacables:

1. Las repeticiones múltiples y las prolongaciones deforman los moldes del habla y afectan al ritmo con el que ésta se sucede normalmente. Estas anomalías pueden existir sin interferir demasiado con la comunicación, pero cuando son frecuentes hay que reconocerlas como señales de tartamudez incipiente.

2. Los puntos 3, 4, 5 y 6. Se dan cuando el niño reacciona antes sus errores al hablar. Suelen aparecer en niños algo más mayores, que empiezan a creer que no saben hablar sin trabarse. Aunque aquí se han presentado separadamente, a menudo ocurren juntos. Estas señales son dificultades que entorpecen gravemente el flujo del habla y alteran la comunicación. A corto plazo, estos esfuerzos para no tartamudear alivian al niño (lo que los psicólogos llamamos refuerzos negativos). A largo plazo, son muy perjudiciales, pues no sólo no logran su objetivo, sino que producen un estilo de habla anormal.

Sabemos que el habla no progresa siempre al mismo paso, y no es difícil que un niño tenga más dificultades en algunas ocasiones que en otras. De manera que hay que fijarse, prestar atención, a los momentos en los que su hijo o hija habla bien, para no inquietarle o preocuparle ante cualquier señal de tartamudeo. Es decir, no le observe cada vez que abre la boca, sino sólo de vez en cuando. Si te preocupas demasiado (a pesar de que preocuparse por el desarrollo de los hijos pareciera intrínseco a la condición de ser padres) no ayudas nada a tu hijo, sino más bien lo contrario.

3. ¿Por qué tartamudea un niño o niña?

Esta es una pregunta muy frecuente. Pudiera parecer que si la causa de la tartamudez pudiese ser identificada, se podrían dar mejor los pasos para eliminarla, pero lo cierto es que no se necesita responder a esta pregunta para poder ayudar a las personas que tartamudean.

la tartamudez puede tener varias  y diferenciadas causas según la persona

La tartamudez puede tener varias causas. Lo más probable es que la tartamudez se inicie cuando se combinan varios factores. Además, en cada niño las causas serán diferentes, con lo que buscar la causa particular, cuando pueden existir más de una y con distintas combinaciones, puede ser más un problema a añadir, que la solución que deseamos conseguir.

Hay muchas teorías sobre la causa de la tartamudez en un niño, pero ninguna tiene en cuenta satisfactoriamente todo lo que actualmente se sabe del problema.

Los niños que tartamudean no son más propensos a tener otros problemas psicológicos, ni presentan más ansiedad que el promedio. Tampoco, existe ninguna razón para pensar que la tartamudez está asociada a un trauma emocional o que se deba a una forma inadecuada de educar al niño. Ni siquiera se debe a características determinadas de los padres.

Hay en cambio razones poderosas para pensar que algunos niños que tartamudean lo hacen por alguna causa genética, aunque ciertas condiciones ambientales deben estar presentes para que se desarrolle este problema del habla.

Actualmente la American Psychiatric Association (APA), en su manual de criterios diagnósticos, DSM-5, categoriza la tartamudez dentro de los trastornos del Neurodesarrollo. Es como una especie de vulnerabilidad genética que necesita de unos factores ambientales para que el problema se manifieste.

El lenguaje de estos niños parece ser más vulnerable para las disrupciones en la fluidez.

No sabemos exactamente cuáles son las causas de esta vulnerabilidad, pero algunos investigadores creen que alguna muy leve disfunción cerebral interrumpe la coordinación precisa de los más de 100 músculos empleados para la producción del lenguaje.

Además, hay razones para creer que encima, algunos niños reaccionan ante estas faltas de fluidez con aprensión y tensión, empeorando su habla e incrementando así la posibilidad de que la tartamudez se mantenga.

Los factores que causan la tartamudez pueden ser diferentes de los factores que la mantienen, agravan o empeoran

Una cosa es lo que causa la tartamudez y otra los factores que puede contribuir a que ésta mejore o incluso desaparezca.

Por ello, los profesionales y psicólogos especializados nos centramos en estudiar cuáles son esos factores que hacen que se prolongue la tartamudez para poder controlarlos y eliminarlos, más que en los que pudieron iniciarla o causarla.

No podemos ya cambiar lo que causó el problema pero Si que podemos intervenir sobre los factores que mantienen y agravan la tartamudez para modificarlos.

No te culpes por la tartamudez de tu hijo

No existe ninguna razón para creer que el trato de los padres a sus hijos tenga una influencia significativa sobre la tartamudez. Sí, en cambio, hay una serie de pautas que pueden adoptar los padres y el resto de familiares, para ayudar al buen desarrollo del lenguaje del niño como, p.ej.:

  • Tratar de crear un estilo de vida más calmado y menos apresurado.
  • Tratar de hablar más despacio, con calma.
  • Dejar que su hija termine de expresar completamente lo que quiere decir cuando habla.
  • Esperar 1 o 2 segundos antes de responder a las preguntas de su hijo.
  • Tratar de no hablar por él.

Desafortunadamente, hay cosas que hermanos, tíos, abuelos y demás personas significativas pueden estar haciendo mal y que retrasan y dificultan el lenguaje del niño, como p.ej.:

  • Terminar las frases del niño/a cuando está comunicando algo.
  • Interrumpir al niño/a mientras habla.
  • Presionar al niño/a para que hable más deprisa.
  • Hablar con el niño/a a gran velocidad.
  • Mantenerle en un estilo de vida estresante y con prisas todo el día en casa.

Hay que decir, que ninguna de las actitudes descritas anteriormente, que sabemos a ciencia cierta que retrasan y dificultan el lenguaje, causan la tartamudez; lo único es que pone las cosas más difíciles para el niño, que ya de por sí, tiene menos habilidades para mantener una correcta fluidez.

Si los padres cambian algunas de estas actitudes en casa, pueden ayudar mucho a desarrollar el hablar de su hija o hijo y a reducir los problemas de fluidez en la comunicación.

¿Cuáles son los factores relacionados con la recuperación espontánea o el establecimiento crónico de la tartamudez?

1. Ser varón tiene peor pronóstico.

2. Tener antecedentes familiares de personas con tartamudez persistente (que no desapareció de forma espontánea) implica peor pronóstico.

3. Presentar disfluencias tipo tartamudez desde hace más de 14 meses desde su inicio, es una dificultad para el tratamiento.

4. Tener otros problemas del lenguaje: problemas de articulación, de lectoescritura, de desarrollo general del lenguaje, dificulta el trabajo a los psicólogos especialistas.

5. Hablar deprisa, dificulta el progreso hacia una mejora del problema.

Hasta aquí, los tres primeros puntos de nuestra guía. Nos quedan los tres últimos que se desarrollarán en la parte 2ª de la guía. En la segunda parte, nos centraremos en explicar qué cosas concretas hemos de hacer para ayudar adecuadamente a nuestros hijos. También, daremos pautas para comunicarte mejor con personas con disfemia. Por último, comentaremos cuando es conveniente hacer terapia del habla.

 

Bibliografía:

DSM-5

Fundación Americana de la Tartamudez

Manual práctico de la tartamudez de Alfonso Salgado Ruíz

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

Share This