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En esta segunda parte de la guía, nos quedaba tratar los últimos tres puntos del índice. Vamos a explicar pues lo qué podemos hacer para ayudar a fluir a nuestros hijos. Como saber si es necesario ir un psicólogo especialista y hacer terapia. Para finalizar,  daremos unos pautas para conocer cómo comportarse adecuadamente con las personas que presentan algún grado de tartamudez o disfluencia. Recordamos el índice de la guía.

Índice

1. Ideas sobre lo que se considera normal o anormal en el habla de los niños pequeños.

2. ¿Cómo puedes reconocer la tartamudez?.

3. ¿Por qué tartamudea un niño/a?.

4. ¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hija/o?.

5. ¿Es necesario hacer terapia del habla?.

6. Consejos para tratar a una persona con tartamudez.

 


 

4-¿Qué puedo hacer yo para ayudar a mi hijo/a?

La tónica general es: tratar a tu hijo/a con problemas de fluidez exactamente igual que a cualquiera de tus otros hijos, si los tienes; y si no los tienes, trátalo como lo harías si no hubieras percibido ningún problema en su modo de hablar 

La primera y más importante norma es, la normalidad. Y dentro de esta normalidad añade una sencillas condiciones que hagan que la conversación con tu hijo sea algo más agradable ya que tú, papá y/o mamá, eres el mejor estimulador de las propias habilidades de tu hijo/a. 

Lo más importante es que sirvas de modelo a tu hijo, hablándole con un ritmo lento y relajado. No pasa nada si algunas veces no lo consigues, pero poco a poco vamos adaptando este estilo en nuestra vida y verás lo bien que nos viene a nosotros como adultos también. Es un cambio que beneficiará a toda la familia.

Mantén con tu hijo o hija la actitud de conversador sin prisa

No hables tan despacio que suene anormal sino procura simplemente mantener una actitud de conversador sin prisa, con suficientes pausas y sin interrupciones.

De hecho el lenguaje lento y tranquilo puede ser muy efectivo cuando se combina con algún tipo de diario, cuento… en que el niño tenga la atención exclusiva de alguno de sus padres.

Reserva unos minutos al día en los que no hagas otra cosa más que escuchar a tu hijo, para que él te cuente lo que se le ocurra y  puedas escucharle con toda la atención, con atención plena y exclusiva.

Cuando tu hijo te hable o pregunte algo, trata de hacer una pausa antes de responder. Esto ayudará a que el lenguaje de tu hijo esté menos presionado y sea más relajado.

No manifiestes sorpresa ni desagrado cuando tu hijo se trabe al hablar

Si aparecen repeticiones, prolongaciones o bloqueos frecuentes, trate de no manifestar ni sorpresa ni desagrado.

¿Qué hago si mi hijo/a muestra preocupación o molestia por sus propios errores al hablar?

Si tu hija/o da muestras de estar preocupada o molesta por sus errores, transmítale seguridad y tranquilidad. 

  • Diciendo algo así como: ” Sé que, o, a veces, hablar es difícil” 
  • No decir nada y comportarte con una simple caricia o una sonrisa.
  • Y sin terminar la frase por él; continuamos la conversación con normalidad.

El agobio y la excesiva preocupación por las posibles disfluencias del niño en nada contribuyen a su mejora

Crea un modelo de habla y un escenario adecuado para hablar fluidamente:

  • Procura emplear pocas preguntas.
  • Pregunte sin agobios, con calma.
  • Haga preguntas de una en una, si es que hay que preguntar varias cuestiones.
  • Que su conversación no sea un interrogatorio.
  • Muchas veces, un simple comentario da más libertad al niño para hablar y consigue que nos cuente mucho mas que con una pregunta que le hagamos. Así también le trasladamos la iniciativa al niño.
  • Usa frases cortas.
  • Usa frases no demasiado complicadas.
  • Cuenta a tu hijo cuentos o historias. Descubre su historia preferida y repítala cada día. Es un tiempo para aplicar ese estilo de habla tranquilo, en un clima de intimidad, donde la comunicación sobre todo es diversión.
  • Después de oír sus historias favoritas varias veces, el niño sabrá reproducir algunas partes, contándolas con sus propias palabras y sintiéndose dueño de su boca, de su voz y de su lenguaje.

Crear una vida tranquila, rutinaria, ordenada; sin demasiadas prisas, para lograr  poder hacer las mil cosas que tenemos programadas, es lo mejor para todos y especialmente para tus hijos más pequeños.

5-¿Es necesario hacer terapia del habla?

Sí, si su hija manifiesta alguno de estos comportamientos:

  • Tartamudea en más del 10% de sus palabras.
  • Habla con un esfuerzo apreciable.
  • Evita tartamudear cambiando unas palabras por otras.
  • Emplea con mucha frecuencia muletillas para arrancar a hablar.

Hay estudios que demuestran que 2 de cada 3 niños que tartamudean mejoran su lenguaje cuando van madurando y adquieren las habilidades suficientes. Pero si no es así, conviene iniciar un tratamiento que asegure las mejores condiciones para el desarrollo de la fluidez del niño.

El psicólogo profesional experto sabrá adecuar el tratamiento al niño, ya que no todos los casos son iguales y su hijo deberá gozar de un tratamiento a medida que será el más eficaz y  breve posible. A veces, la terapia incluye sesiones con los padres, otras veces se centra en el modo de hablar del niño; depende de la edad del niño.

En todo caso, sabemos que la forma más efectiva de abordar los problemas de tartamudez es impedir que ésta  se mantenga en el tiempo. Sería un factor de peor pronóstico.

Factores de Cronificación

Entre los factores de cronificación del problema de la tartamudez,  hemos de tener en cuenta:

  • Si el niño/a es mayor de 6 años.
  • Si el niño/a da muestras de hablar para no tartamudear.
  • Si el niño/a evita situaciones de comunicación.
  • Si el niño/a empieza aplicar trucos para superar su problema.
  • Si el niño/a empieza a disimular su problema.

¿En que consiste la terapia para la tartamudez?

  • Con los niños pequeños se explica a los padres cómo crear un ambiento lo más propicio para la fluidez y se dan pautas de cómo hablar de manera adecuada en estos casos concretos.

Es seguro que los padres no son responsables de la tartamudez de su hijo pero son la mejor herramienta que tenemos para su mejora y/o solución

  • Con los niños más mayores es en mayor medida el terapeuta quién ayuda a modificar el estilo de habla al niño, enseñándole una forma de hablar más relajada y eficaz. Además, se suele enseñar a los padres, igualmente, qué cosas hacer en casa para facilitar aún más el éxito del tratamiento.

Se pretende que el tratamiento de la tartamudez, tanto para los niños pequeños como para los mayores, sea implantado de forma lúdica y divertida. Los niños creen ir al psicólogo más bien a jugar que a curarse de algo. Los psicólogos terapeutas saben que esta actitud es la más beneficiosa para el tratamiento y además, se consigue motivar al niño para que cumpla las tareas o actividades sin crear un sentimiento de ser un niño diferente.

Como padres, participen activamente en el tratamiento, sin agobios, sin prisas por ver resultados en pocos días.

Recuerda que las prisas son contraproducentes y recuerda también, que los cambios perdurable son aquellos que suceden de forma gradual e incluso produciéndose ciertas recaídas. Las recaídas que se produzcan se solventarán con tranquilidad y normalidad, y el psicólogo se encargará de manejarlas, asegurando que el lenguaje de tu hijo sea aquello que debe ser desde un principio: un instrumento para la comunicación y el disfrute de la relación con otros, especialmente con los papás.

El lenguaje debe ser un instrumento para la comunicación y el disfrute de la relación con los demás 

6- Recomendaciones para dar un buen trato a personas con tartamudez

Aprender a hablar es algo muy costoso, todos lo hemos olvidado y nos parece pues algo sencillo, pero en su momento no éramos tan fluidos como lo somos hoy día. Tartamudear no es otra cosa que cometer errores al hablar.

Tartamudear no es otra cosa que cometer errores al hablar y todos cometemos errores

¿Sabías que…?

¡Ojo con lo que hacemos y decimos de buena fe!

Hay cosas que hacemos para impedir que el niño cometa errores, sin mala intención, y, no solo no ayudan la mayoría de las veces, sino que pueden perjudicar. P. ej.:

  • Pedir al niño que se esfuerce más al hablar.
  • Pedir al niño que tenga más cuidado cuando hable y piense antes de hablar.
  • Pedir que se tranquilice y no se ponga nervioso al hablar.
  • Pedir que acabe la frase o palabra. Pedir que la acabe ¡ya!.
  • Mostrar signos preocupación y/o asombro cuando habla.
  • Hacer comentarios sobre su habla.
  • Pedir que tome aire antes de hablar.
  • Pedir que hable más lento.
  • Pedir que empiece otra vez.
  • Decirle que si realmente quisiera podría hablar mejor, pero por vago no lo hace.
  • Pedir que mejor se calle cuando vea que va a tartamudear así.

Estas peticiones no sólo son pedir imposibles sino que perjudican y mantienen la falta de fluidez, es decir, mantienen la tartamudez y peor aún, la  pueden afianzar. Hacen además, que el niño se ponga más nervioso y tenso, y todo ello le hará más fácil trabarse.

Estos consejos se los debe transmitir a las personas que rodean a tu hijo para que sepan como tratarle de forma correcta y respetuosa.

Lo que se debe hacer:

Si tienes hijos mayores, puedes explicarles de modo sencillo en qué consiste el problema de la tartamudez y que ellos deben hacer 3 cosas importantes:

  • No interrumpir cuando hable o se equivoque.
  • Escuchar lo que dice y no cómo lo dice.
  • No acabar las palabras o las frases por él.
  • Evidentemente, debes evitar que haya burlas o comentarios jocosos sobre el habla del pequeño.

Establezca las reglas habituales de disciplina que aplica en otros casos más habituales como cuando se insultan o se pegan los niños. La tartamudez no debe ser un caso especial en cuanto a normas de disciplina.

En la guardería, debes dar a conocer cómo los trabajadores deben manejarse con la falta de fluidez de su hijo y exigir que se sigan los criterios adecuados. Insista en que se cuide el modo de tratar a tu hijo. Sin dramatismo, ni exageraciones pero con firmeza. Igual hemos de transmitir estos conocimientos con nuestros canguros o personas al cuidado de nuestros hijos. Infórmeles claramente de lo que deben y no deben hacer, que es lo mismo que aplicas tú mismo en casa.

Con tus hijos más mayores, es conveniente que tengas una entrevista con el tutor/a para explicarles cómo manejas el problema en casa. Los profesores suelen agradecer que se les hable del problema de falta de fluidez de manera abierta y franca, y que muestres tu confianza con ellos al respecto. Pedir la colaboración sincera, mostrando tu plena confianza al maestro/a en este problema que te preocupa, da buenos resultados.

Los maestros deben comportarse con tu hijo igual que lo hacen con otros, salvando casos concretos de especial tensión en clase.

Sí es importante que un maestro, conozca los puntos débiles y las vulnerabilidades de los niños que tienen a su cargo y a los cuales educan para que de este modo les ayuden en su adecuado desarrollo en la medida de lo posible.

Situaciones especiales y de “riesgo” en clase

En el caso que nos ocupa, los maestros deben conocer las situaciones especiales que se dan en las clases con los niños cuyo punto débil en la falta de fluidez y abordarlas adecuadamente para no causar empeoramientos. Algunas situaciones de riesgo serían:

  • Responder en voz alta a preguntas formuladas por el profesor.
  • Hablar ante toda la clase.
  • Leer en voz alta.

Los papás conocedores de este tipo de situaciones complicadas en clase, pueden amortiguarlas mediante la práctica lúdica de ejercicios.

Pueden simular las mismas situaciones del colegio y así, hacer que el niño se pueda enfrentar a ellas de la forma más normalizada posible.

  • Juegos de roles en casa. Simulación de que mamá/papá es el profe y el niño el alumno. El profesor (mamá/papá) haría preguntas divertidas a la alumna (tu hija) que habría de responder en voz alta (luego podemos introducir público, como la abuela, el hermano, un vecino…) Es una manera de ensayar una escena que fácilmente se puede dar en la clase. De esta forma el niño se habitúa a ese tipo de comportamiento y cuándo le ocurre en la realidad actuará de forma más relajada y automática, ya que ha ensayado una escena similar muchas otras veces y podrá generalizar al contexto del aula.

El objetivo es que el niño logre comportarse como el resto de niños de su entorno y afronte las mismas tareas y dificultades. Para que esto sea posible dada sus especiales dificultades de fluidez, deberemos diseñar todos los pasos intermedios, con el objetivo que poco a poco, pueda afrontar exitosamente la situación final. P.ej.,  leer en voz alta delante de la clase.

Bibliografía:

DSM-5

Fundación Americana de la Tartamudez

Manual práctico de la tartamudez de Alfonso Salgado Ruíz

 

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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