En ciertas ocasiones nos preguntamos, por qué se casan o emparejan ciertas personas.

Algunos autores mantienen que hay mecanismos biológicos, determinados genéticamente incluso, que nos predestinan a emparejarnos. Es posible que ello sea cierto, pero no lo es menos, que existen profundas presiones socioculturales. Presiones de diferente índole. Para que nos casemos, para que nos divorciemos o para incluso, cuando las cosas nos van mal, continuemos casados. En fin, hay presiones socioculturales para todo, que influyen en las personas, mas o menos, según las modas y tendencias del momento.

Estas presiones se manifiestan de muchos modos y en muchas áreas diferentes. Veamos algunas frases ejemplo, que seguro que has escuchado alguna vez:

  • “¿Pero con 30 años y todavía soltero/a?”.
  • “¿Cuándo os vais a casar?, ¡Ya es hora!”.
  • “Ustedes no estaban casados. No tienen derecho a pensión de viudedad”.
  • “¿Vas a ser madre/padre soltera/o?”.
  • “Te vas a quedar sola, para vestir santos”.
  • “Los solteros se vuelven maniáticos y egoístas, al no convivir con nadie“.

Algunos de los conceptos actuales del matrimonio están anclados social, legal y psicológicamente en anacronismos. Anacronismos, cuasi universalmente aceptados, aunque no siempre reconocidos ni explicitados, lo que hace que sean difíciles de manejar y de modificar. Pero, que se convierten en actitudes generales, que siguen gobernando nuestro comportamiento.

Así pues, se van creando toda una serie de mitos en torno al mundo de las relaciones de pareja. Estos mitos y falsas creencias, influyen en nuestras actitudes, y lo hacen en varios niveles:

  1. En relación con las expectativas que tenemos. Modulando y moldeándolas. Es decir, lo que esperamos que debiera ser, que luego, contrasta con la realidad con la que nos topamos.
  2. En relación con las decisiones que tomamos. Es decir, tomando decisiones que, en otras circunstancias, quizás, no habríamos tomado y/o adelantando tales decisiones precipitadamente, sin pensar.

Si hombres y mujeres de la orientación sexual que sea, estuvieran más familiarizados antes de vivir juntos, con la realidad de la vida en pareja, asumirían  y aceptarían mejor, ciertas circunstancias. No significa, por otro lado, de ningún modo, que se resignen a cambiar cosas no deseables. Pero, conociendo  mejor la realidad de una pareja, con sus altos y bajos, ayudaría a clarificar y desenmascar los mitos desfasados y absurdos, que existen doquier. 

Veamos algunos de estos mitos y falsas asunciones.

8 mitos que destruyen parejas

MITO 1. La gente se casa porque se ama.

MITO 2. La mayoría de las personas casadas se quieren.

MITO 3. El amor es necesario y suficiente para mantener un matrimonio satisfecho.

MITO 4. Existen diferencias inherentes, de actitud y comportamiento, entre hombres y mujeres, que son las causantes de la mayoría de los problemas de pareja.

MITO 5. Es imposible que me quiera si me grita constantemente.

MITO 6. La llegada de los hijos mejora un matrimonio tambaleante.

MITO 7. El matrimonio resolverá mi soledad.

MITO 8. Lo progresista, lo moderno es separarse.

MITO 1. La gente se casa porque se ama

Hay una tendencia a creer que la gente se casa porque está enamorada.

Es difícil, incluso entre psicólogos profesionales, definir el amor de manera satisfactoria. No hay mucho acuerdo debido a la complejidad del término.

Que toda la gente que se casa, lo hace por amor, es una falsa asunción

Nos encantaría pensar, incluso, de nosotros mismos, que estamos total y profundamente enamorados de nuestra pareja. Esto, verdaderamente, es precioso y muy romántico.

Parece también, ser lo más cercano a la felicidad. Pero, esa emoción profunda que dicen es amor, en realidad, es posible que sea un conjunto de otras emociones, todas muy lícitas, si no se hace daño ni se engaña a nadie, como:

  • Un impulso sexual profundo.
  • Miedo a la soledad.
  • Deseo de aprobación y admiración.
  • Deseo de reconocimiento.

Veamos ahora, algunas de las razones por la que las personas se casan, sin tener ese amor romántico  y redentor que todos presuponemos.

Hay 7 razones por la que la gente se casa sin estar enamorada

¿Qué es lo que motiva a la gente a casarse sin estar enamorados?.

Hay múltiples explicaciones alternativas. Ahí van algunas: 

1. El noviazgo. Durante el noviazgo, muchos de los individuos pierden parte de su juicio. Cuando nos enamoramos estamos en éxtasis (más allá de la razón, del autocontrol). Cuando empieza el flirteo y el noviazgo, parece que perdemos cualquier sentido de equilibrio y realidad. El noviazgo (tiempo de éxtasis y de parálisis) parece haber sido diseñado de manera sabia por la naturaleza, para inducir a la especie hacia la reproducción.

En el enamoramiento del noviazgo es como si nos pusieran una venda

Los problemas de pareja no se tienen en cuenta, no se da crédito a las cifras de separaciones o divorcios. Es algo que les pasa a otros, como las enfermedades o los accidentes de tráfico. Hay ocasiones, incluso, en las que ambos individuos saben que se van a unir a la persona equivocada, pero, se encuentran inmersos en eso que llama la pasión.

2. La sociedad. La gente se casa con frecuencia tan sólo porque la sociedad es lo espera de ellos. Los solteros/as son más frecuentemente considerados como menos atractivos, menos valiosos, sospechos e influidos por vete tú a saber qué complejos y carencias. La sociedad anima a casarse de muchas maneras y por muchas razones. Veamos algunas:

⇒Por negocio. Casarse es un negocio. Casarse da trabajo a  los curas, los jueces, los abogados, los restaurantes, las modistas, las floristerías; hay que comprar casa, muebles y cómo no, hay que ir a distintos profesionales como los ginecólogos, abogados, notarios… Más adelante también, a los psicólogos de pareja.

Cada vez que se produce una boda, la multitud de futuros beneficiados sonríen y aplauden. Generalmente, el aplauso es genuino y desinteresado, pero esta aprobación añade y potencia el mito de que el matrimonio es algo bueno. Y no decimos que no lo sea.

También, para la Iglesia, el matrimonio es una fuerza de poder y de control, pues significa, en cierto modo, perpetuar la lealtad hacia ella, a través de los hijos. La sociedad de orden, en el que el matrimonio se convierte es la principal fuente de transmisión de valores…

⇒Por la presión y las maniobras de los padres (muchas veces inconscientes)  que a menudo, fuerzan a sus hijos a un matrimonio precipitado y prematuro. Muchos padres, aunque ellos creen que lo hacen de manera honesta y desinteresada, presionan por el bien de sus hijos. Lo cierto es que, a veces, consideran que si sus hijos, y quizás, especialmente las hijas, se quedan solteras a una determinada edad, será  un reflejo de su propio fracaso educativo. Es duro  y nadie quiere sentirse fracasado como padre.

⇒Por la literatura romántica, la tradición, las canciones, las series televisivas, las películas…que han ido atribuyendo al matrimonio, a la pareja, una serie de falsos valores que muchas veces, las personas aceptan como verdaderos y llegan al matrimonio esperando un alto nivel de gozo constante y continuado.

Los jóvenes recién casados, aunque realizan el juramento de amor y cuidados hacia el otro, tanto en la salud como en la adversidad, lo cierto es que nunca esperan ninguna seria adversidad ni enfermedad. Todo está tintado de un color rosa maravillosamente romántico.

Se nos ha ido persuadiendo de que el amor,  automáticamente les posibilitará, resolver todos sus problemas y les proveerá de felicidad ilimitada y continua.

3. La soledad. La soledad y el miedo a la misma, lleva a muchas personas al matrimonio. Muchos individuos, simplemente se dan cuenta de que no saben vivir solos. Se aburren, se inquietan y piensan que, si tuviesen a alguien a su lado, les impediría sentirse mal. Es decir, se casan por desesperación, no por amor.

4. La economía.

Algunas personas tienen miedo de afrontar solos su porvenir económico

Algunos hombres piensan, en contra de toda evidencia: “Si tengo responsabilidad de mantener una casa compartida con una pareja y unos hijos, ello me forzará a ser más responsable con el dinero”.

Por otro lado, algunas mujeres piensan, que encontrarán la seguridad económica, al emparejarse a un varón. Y mantienen este pensamiento independientemente de la capacidad demostrada de su pareja para ganar dinero, compartirlo con ella, o ahorrar para su vejez.

La evidencia demuestra que algunos maridos no solo no ahorran sino que dilapidan la fortuna de la familia por adicciones varias, por falta de educación del ahorro o simplemente por ser malos gestores.

5. El estatus.

Algunos se casan por un deseo inconsciente de mejora

Todos tenemos un yo ideal. Es lo que nos gustaría ser, que en realidad nunca o muy raras veces, llegamos a conseguir, pero nos mantiene con el espíritu luchador en alto, para tener la motivación de seguir trabajando y la fantasía de irnos acercando lo mas posible a ese ideal personal. Así, al encontrar a una persona que demuestra alguna de las características de ese yo ideal, entonces, erróneamente, pensamos que uniéndonos,  se nos pegará. Tras el matrimonio, los esposos aprenden que la intimidad no acarrea esa mejoría, y entonces empiezan las quejas y acusaciones.

6. La neurosis.

Algunos matrimonios vienen motivados por actitudes neuróticas, no saludables

Hay individuos que eligen a sus parejas porque les permiten seguir actualizando sus neurosis particulares. Estas personas no saben ser felices en el sentido normal  y sano de la palabra. No saben por diferentes causas, disfrutar, no saben cómo han de actuar y lo hacen sufriendo. De manera inconsciente, eligen a una pareja con quien poder luchar o que les degradará o que abusará de ellas. Y ni quieren ni saben y muchas veces, ni tienen recursos para salir de ahí. Muchos de estos matrimonios perduran, contra toda lógica, durante mucho tiempo. Parece como si la persona derivase algún placer y seguro, alguna ventaja secundaria, con tal sufrimiento insano.

7. La infancia.

Algunas personas echan en falta a su padre/madre y no pueden vivir, sin un símbolo parental al lado

Las personas que no pueden vivir sin un símbolo parental, con frecuencia, encuentran a una persona del sexo opuesto, que juega ese papel parental que han perdido y que siempre desean tener junto a ellos.

En conclusión, muchas de las personas que se enamoran, inician el matrimonio pensando que están enamoradas, que este nivel de enamoramiento y pasión será eterno y que la relación les traerá la felicidad instantánea y la ayuda que solucione sus problemas para siempre. Sin embargo, muchas veces, la realidad es otra, y es ahí donde surgen los problemas.

La mayoría de la gente piensa que las personas se casan por amor, y esta es una asunción falsa y un mito peligroso que nos roba felicidad

MITO 2. La mayoría de las personas casadas se quieren

La experiencia clínica y las publicaciones científicas al respecto, nos hacen concluir que, después de aproximadamente 3 años de matrimonio, son pocas las personas que de una manera espontánea y sincera manifiestan seguir enamorados del otro

Es mucho más probable que nos señalen cualidades del otro tales como, que es buena madre o padre, buena ama/o de casa, buen/a profesional, buena persona, divertido/a…

Sin embargo, en muchas parejas, especialmente en las parejas conflictivas se dan ciertas ideas erróneas como:

  • Cada uno de los miembros insisten, en lo que uno mismo ha hecho para salvar la relación y lo poco que el otro ha hecho y que hace por la misma.
  • Muchos individuos piensan que su comportamiento es generoso, amable y sin darse cuenta, se engañan a sí mismos. Muchos de los que piensan que son buenos amantes, con acciones desinteresadas, de hecho, puede que sean profundamente egoístas, destructivos, y exhiban esas expresiones de bondad supuestamente desinteresadas, por cierta hipocresía inconsciente. El ser humano es ciertamente complejo.

Así pues, comportamientos que en algunas ocasiones, pudieran parecer de amor, puede que en realidad sean  faltas de consideración, egoísmo o  exhibicionismo de uno mismo.

La mayoría de los humanos realizamos actos egocéntricos y egoístas, va en nuestra naturaleza y en nuestro instinto de supervivencia. Hacerlo así, no siempre es malo. Pero el primer requisito para que una pareja funcione es vivir en base a la realidad, y no en base a ciertos mitos y tradiciones, que hoy día  probablemente no tienen sentido alguno para muchos.

MITO 3. El amor es necesario y suficiente para mantener un matrimonio satisfecho.

Aunque la mayoría de las personas sean reticentes a la hora de admitirlo, muchos maridos y mujeres se han sentido decepcionados por su pareja

Existe una gran cantidad de pruebas procedentes de estudios serios, que así lo indican. La decepción es muy común, está en el orden del día.

En USA, 1 de cada 2 matrimonios termina por divorciarse en 5 años.

En UK, es 1 de cada 3 matrimonios.

En España, la posibilidad de separación es 1 de cada 6 matrimonios. Y en cuanto al divorcio en España es 1 de cada 9. Probablemente en estos momentos, pasado el tiempo, después de la realización de estos estudios las cifras sean mayores. Es cierto que en momentos de crisis, estas cifras también cambian porque los problemas económicos hacen, como ya hemos visto, modificar nuestras decisiones.

Muchas de estas personas que deciden divorciarse finalmente, se implicarán luego en una poligamia legal secuencial, esto es, se casarán y divorciarán varias veces. Y si no lo hacen es porque no se ven ya con edad, fuerza psicológica o económica para hacerlo.

El matrimonio es una institución tan turbulenta que, los artículos, noticias, libros, etc., de cómo parchear un matrimonio/relación de pareja con problemas, pueden encontrarse en todas las revistas del corazón y en la mayoría de las principales editoriales. Las encuestas nos dicen que, este tipo de artículos venden más que cualquier otro tipo de temas. Es por esto que, cualquier medio de comunicación tiene siempre algo que decir acerca de cómo mejorar las relaciones de pareja. También, lo dicen las películas, los programas de TV, la radio, las  canciones, las novelas, las series… Hay que tener, por tanto, cuidado de los consejos que escuchamos y que no provengan de psicólogos especialistas en parejas, ya que ellos, indudablemente, están más libres de mitos y falsas creencias en sus juicios.

Una de las razones del desencanto cuasi general en las parejas, es pensar que el amor es necesario para mantener un matrimonio satisfactorio

Generalmente, cuando se utiliza la palabra amor, se refiere a esa especie de romance, estado hipnótico y de éxtasis que se disfrutó durante el noviazgo. Sin embargo, amor y romance son cosas diferentes.

¿Qué es el romance?

El romance  es otra de las denominaciones que hace más confuso hablar y definir el término amor. El romance, está basado en un conocimiento mínimo del otro, restringido con frecuencia, al hecho de que tenerlo alrededor, es genial y representa una experiencia increíble, sublime. Se basa en una falsa lógica que consiste, en atribuir a la otra persona, de manera ciega y sin prueba alguna que lo avale, las cualidades que nosotros mismos desearíamos que tuviera, aun cuando ni siquiera llegasen a ser deseables en realidad.

El romance, que la mayoría de los esposos confunde con el amor, no es necesario para un buen matrimonio

Las chispas de satisfacción que algunas parejas estables poseen, es el fruto del ingenio por preservar su relación y se basan en cosas tales como: el placer de la compañía del otro, el afecto, la atracción sexual… ¿Podemos llamar a esto amor?.

Mantener un matrimonio productivo sin que haya amor es posible, aunque el amor sea deseable, lo mismo que es posible mantener un matrimonio sin romance

Uno puede hacer que su matrimonio funcione, con dudas y críticas acerca del esposo, y en ocasiones con inclinaciones hacia el distanciamiento y la separación. Eso es la vida, unas veces muy bien, otras veces no tanto.

Muchos matrimonios siguen funcionando porque las fantasías de cada uno de ellos les mantiene vivos…No es malo tener fantasías, sino todo lo contrario. Sí es perjudicial e insano, hacer la vida imposible al ser que tienes al lado, con la pretensión inmadura de querer que haga realidad todos tus sueños y fantasías para convertirte en tu yo ideal.

Tampoco hay que confundirse con ciertas palabras, porque, a veces, la tan deseada expresión, romántica expresión de «te quiero», no es lo que parece y puede llegar a ser:

⇒ Una excusa inconsciente para exhibir algún tipo de destructividad emocional.

⇒ Una excusa para el dominio y el control.

⇒ Una manera de pensar que amamos de manera generosa, aun a costa de convertirnos en mártires.

¿Por qué decimos amor, cuando queremos decir otras tantas cosas?. Bueno, el ser humano es un ser complicado. Esto es así. Aceptando este hecho, también, lograremos ser más felices en nuestras relaciones de pareja.

Paramos aquí. Aprovecha ahora, para revisar tus creencias y ver si son congruentes con tu objetivo vital. Seguimos en la parte II con el resto de los mitos.

Bibliografía:

-“10 palabras claves acerca de la pareja!”. Cáceres, J.C. (2003).

 

-Imágenes: 123rf.com, freepik.es, pinterest.es.

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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