Continuamos con el artículo sobre mitos y falsas creencias en las relaciones de pareja. Estos mitos, afectan tanto a parejas heterosexuales como homosexuales.

Primero, vamos a recordar el índice y luego, seguiremos con el resto de mitos que quedan por comentar.

Índice

MITO 1. La gente se casa porque se ama.

MITO 2. La mayoría de las personas casadas se quieren.

MITO 3. El amor es necesario y suficiente para mantener un matrimonio satisfecho.

MITO 4. Existen diferencias inherentes, de actitud y comportamiento, entre hombres y mujeres que son las causantes de la mayoría de los problemas de pareja.

MITO 5. Es imposible que me quiera si me grita constantemente.

MITO 6. La llegada de los hijos mejora un matrimonio tambaleante.

MITO 7. El matrimonio/pareja resolverá mi soledad.

MITO 8. Lo progresista, lo moderno y  lo avanzado, es separarse o divorciarse.

MITO 4. Existen diferencias de actitud y comportamiento entre hombres y mujeres, que son las causantes de la mayoría de los problemas de pareja.

No viene de ahora, sino desde el comienzo de todos los tiempos. La relación entre el hombre y la mujer se ha basado en la asunción de que hombres y mujeres son muy diferentes emocional, intelectual, física y espiritualmente. Es como si fuesen miembros de especies distintas. Este mito se desdobla en muchas otras asunciones equivocadas. Algunas, mantenidas por los hombres; otras, por las mujeres; y algunas, mantenidas por ambos.

Veamos ejemplos, unos más desfasados social y culturalmente, pero que seguro, hemos escuchado alguna vez:

  • «La mujer es más emocional que el hombre».
  • «Los hombres son mejores en pensamiento abstracto».
  • «La infidelidad es cosa de hombres».
  • «La homosexualidad es mas propia de hombres».
  • «La mujer es más astuta que el hombre».
  • «La mujer es mejor amante que el hombre».
  • «La mujer cuida mejor de los hijos».
  • «El hombre conduce mejor que la mujer».
  • «El hombre presta mayor dedicación y muestra mayor inclinación para  los puestos directivos».

Al afirmar frases similares, nos sentimos de algún modo, obligados a  defender la postura declarada. Procede de nuestras creencias y éstas las ajustamos a la información que recibimos del exterior, en según qué momento sociocultural e histórico vivamos. Sucede, debido a que no queremos experimentar ninguna  incongruencia o disonancia mental. Es la forma sencilla, en que nos guiamos por la vida. Así, nuestras argumentaciones y especulaciones las defenderemos, sin plantearnos de dónde proceden ni su veracidad o fundamento.

Nos guiamos por: «deben ser verdad, puesto que vienen de mí, de mi mente». No nos vamos a contradecir a nosotros mismos. Lo que viene de nuestros pensamientos es cierto al 100%. Y lo que viene de ciertos estamentos sociales o personalidades es también, 100% veraz. Tener espíritu crítico es, a veces, complicado.

Es, precisamente, la presión social del momento, la que determina los roles y las actitudes que mujeres y hombres han de tener en la sociedad. Las leyes y costumbres otorgaron en su momento privilegios al hombre, mientras que la mujer históricamente ha contado con menos oportunidades en muchos sentidos. Ahora afortunadamente, las cosas están cambiando. En este sentido, las publicaciones científicas también, eran hechas en su mayoría por hombres, que inconscientemente, sesgaban sus propios experimentos, a su favor y en contra de los derechos y libertades de la mujer. Esto era así, en parte, para que sus estudios fuesen congruentes con la mentalidad del momento, sino difícilmente se podían explicar ni defender.

Es obvio que existen claras diferencias, rasgos físicos y psicológicos entre hombres y mujeres, pero la creencia de que hay grandes diferencias y que ellas son la causa de la mayoría de los problemas de pareja, no pasa de ser una quimera. No existen diferencias innatas.

Los patrones de comportamiento, actitud y temperamento, tanto del varón como de la mujer, no son rígidos. El hombre y la mujer pueden determinar para ellos mismos, el rol que quieren jugar dentro del matrimonio/pareja, asumiendo de una manera crítica, los roles preestablecidos socio culturalmente.

Los problemas no están causados por las amplias diferencias que existen, sino por la incapacidad de elegir de una manera activa, y de poner en práctica, los roles que son deseables para cada uno, según su capacidad y personalidad

MITO 5. Es imposible que me quiera si me grita constantemente y me dice cosas como: “¡vete a la mierda!”

Con demasiada frecuencia escuchamos de las parejas, como uno de ellos, relata un episodio de un significado especial, y esto, es interpretado como la prueba fehaciente, de la maldad del otro o de su desinterés. Se puede escuchar frases como: “Es imposible, si ha sido capaz de comportarse así conmigo, que haya un resquicio de amor en su corazón, y pienso que nunca lo habrá en el futuro…”

De este modo, se valoran las motivaciones, comportamientos y actitudes del otro, según el propio esquema mental, y no se puede imaginar, que la otra persona, tenga otro esquema mental propio o que haya actuado por razones completamente diferentes a las que se le atribuyen.

No se trata pues, tanto del comportamiento del otro, como de las conclusiones que se hacen de dicho comportamiento y de la  incapacidad de generar explicaciones más positivas y alternativas, a las que uno mismo ha dado

MITO 6. La llegada de los hijos mejora un matrimonio tambaleante

Sería injusto generalizar afirmando que los hijos arreglan o empeoran la crisis

Cualquiera de estas dos afirmaciones, de manera global es falsa.

Muchas parejas jóvenes se precipitan al matrimonio porque están embarazados y sucede frecuentemente, que si no cuentan con suficientes apoyos, están abocadas a un matrimonio conflictivo.

La imagen de que la familia numerosa es más feliz es también un mito, muchas veces

Un aspecto del mito de que los hijos mejoran de manera automática el matrimonio, se genera en la creencia inconsciente de sus padres. (Y, a veces, demasiado consciente). Los padres, creen, que ellos mismos se van a realizar a través de sus hijos y van a conseguir, mediante ellos, lo que en su infancia siempre quisieron y se les negó.

En muchas ocasiones, la llegada de los hijos puede agravar una relación insatisfactoria, si las reglas no están bien establecidas y la capacidad para resolver situaciones conflictivas no están bien desarrolladas.

La pareja puede estar segura de que con la venida de los hijos, habrán de afrontar muchas más situaciones comprometidas que requerirán de la estabilidad de la que quizás aún carecen, situaciones comunes como: quién se levanta a dar el biberón, quién cambia al bebé, quién cuida de ellos en momentos de tensión, cómo se turnan en vigilar al pequeño hiperactivo, cómo reaccionar eficazmente ante los llantos y berrinches…

Todas estas situaciones seguramente generen un mayor número de discusiones, y la insatisfacción de no llegar a ponerse de acuerdo en tales discusiones generará un malestar añadido.

Cuando los padres esperan que un niño arregle un matrimonio ya tambaleante, el chasco que se pueden llevar podría ser muy notable

En otras ocasiones, de una manera sutil, él o ella esperan que tener un hijo va a hacer que la otra persona se quede más en casa, se tome más en serio su trabajo o su papel de proveedor o de cuidador…En definitiva, que se haga más responsable al tener que cuidar a una boca más. Esto tampoco llega a probarse que sea cierto.

Y no digamos, otras situaciones que se dan con bastante frecuencia, en relación con los hijos: cuando uno de los dos, o unas veces uno y otras veces el otro, de forma alternativa, utilizan e instrumentalizan a los hijos, para socavar la posición, la autoridad, el poder del otro…

MITO 7. El matrimonio/pareja resolverá mi soledad.

El ser humano es una criatura de una innegable, y a menudo inevitable, soledad

Existen muchos tipos de soledad. Comentaremos aquí 3 tipos:

Los 3 tipos de soledad:

  1. La persona que tiene déficits de habilidades sociales e interacciona con un reducido grupo social.
  2. La persona que busca un amor sustituto. Más común quizás en varones. Personas que perdieron a su madre siendo niños y buscan ese amor perdido y tan anhelado.
  3. Los casos de madres dominantes-padres pasivos. Personas que han tenido una madre inteligente-dominante y un padre pasivo-ausente.

Otros casos, son las personas que se obsesionan con el deseo de ser populares y tener una buena prensa, y piensan que un buen matrimonio traerá a su vida ese deseo cumplido.

Entre las paradojas del matrimonio está, que incluso la mejor relación no nos protege totalmente de ninguno de estos tipos de soledad. Es más, la calidad de la relación, a menudo, depende precisamente de lo bien que sepamos llevarnos con nuestra propia soledad.

La calidad de nuestra relación de pareja, en muchas ocasiones, va a depender de lo bien que individualmente gestionemos nuestra soledad

La soledad no se cura con el matrimonio

De hecho, la soledad, en algunos casos,  puede ser más llevadera viviendo solo. Al menos, no se crean falsas expectativas de que el otro no llegue a llenar tu vacío.

MITO 8. Lo progresista, lo moderno, lo avanzado es separarse.

Un mito muy presente hoy en día en muchas parejas tanto homosexuales como heteroxesuales, es el que hace referencia a lo que se puede y/o debe aguantarse dentro de una relación de pareja.

¿Por qué he de aguantar y cuánto tengo que aguantar yo a mi pareja?

Se escuchan frases como: “Yo ya no estoy para aguantar ninguna de sus impertinencias”…”Si se ha comportado así conmigo, es que nunca va a cambiar, y si han de seguir las cosas así, lo mejor es que nos separemos ahora. Al fin y al cabo, todo el mundo se separa hoy en día”.

Hay muchas falsas y rígidas creencias y pensamientos que en muchas ocasiones son la causa, de que hoy día se inicie con demasiada frivolidad los procesos de separación y divorcio. Exceptuamos, como no podía ser de otra manera, los casos de violencia, malos tratos y parejas que conviven con ciertos tipos de personas con trastornos de  personalidad, especialmente los de la triada oscura (parejas altamente tóxicas). Casos totalmente justificados de separación/divorcio, porque ponen en peligro la estabilidad y supervivencia física y emocional.

Muchas personas creen que separándose se arreglan todos los problemas y no se dan cuenta, que es precisamente entonces cuando empiezan la mayoría, incluso problemas nuevos, en algunos casos, añadidos a los que ya se arrastraban y a veces, más graves e inimaginables.

Se entra de repente, en otra vida, y habrá que decidir cómo se organiza el futuro. Si hay hijos también el futuro de los hijos. Quién se queda con los niños; quién se queda con qué, de los bienes que queden a repartir, algunos altamente significativos y que con tanto esfuerzo común se consiguieron; el tipo de relación que se va a seguir manteniendo; qué información se va a dar a las personas cercanas, cuánto de nuestra intimidad se va a divulgar. Etc.  Y esa decisión implicará llegar a acuerdos.

El Juez respetará la decisión de la pareja e intervendrá sólo, si ésta no es capaz de llegar por sí misma a un acuerdo mutuamente asumible. Pero, es precisamente la falta de llegar a acuerdos, uno de los principales elementos que ha contribuido a que se llegue a esa situación crítica de pareja.

Este tipo de intríngulis, no aparece en los folletines de los famosos que se separan e incluso, tampoco tenemos suficiente información de los amigos cercanos que se divorcian. Ellos, tampoco te cuentan mucho acerca del infierno en el que determinadas separaciones se convierten.

Un divorcio puede llegar a ser un suceso muy traumático, que recuerdes toda la vida y puede llegar a marcar tus futuras relaciones. Si hay que hacerlo se hace, pero no a la ligera.

Terminamos aquí con el artículo.  Como conclusión, creemos que es necesario saber de la existencia de estos mitos para vivir una vida más saludable, constructiva y feliz en pareja, y para eliminar de tu vida las falsas expectativas y las falsas creencias que tanto daño hacen en las relaciones.

 

Bibliografía:

 -“10 palabras claves acerca de la pareja”. Cáceres, J.C. (2003).

 

 

 -Imágenes: 123rf.com, freepik.es, pinterest.es.

 

Maribel Paz

Maribel Paz

 

Psicóloga de Adultos y Parejas en Madrid.
Especialista en Terapia Infantil y Adolescente

 

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