La autoestima impregna absolutamente todas las áreas de nuestra vida. Los hijos van interpretando de diversas formas los mensajes que les lanzamos a nivel verbal y no verbal. A veces, son procesos inconscientes. Así van formando la figura de quienes son. Además, las experiencias que los niños van teniendo en su infancia van configurando su autoestima. Nuestros padres, en su día y, ahora nosotros como padres, vamos instalando y sembrando en los niños su idea de lo que pueden o no pueden hacer, si las cosas las hacen bien o mal, cómo son o cómo no son... No es necesario que uses el lenguaje, ellos sin que digas nada, ya perciben la valoración que les haces. El lenguaje de la autoestima es el arma más potente que tienes. Se trata sólo como te cuento en el artículo de tener cuidado con ciertos mensajes cómo: los mensajes dobles, las comparaciones, los gestos de desaprobación, de invalidación... No bajes por inconsciencia la autoestima de tus hijos.
Usted quiere que sus hijos sean capaces de cuidar de sí mismos, que sean lo suficientemente confiados como para afrontar las situaciones desafiantes de la vida, que sean socialmente competentes; pero, que no pierdan su sentido de identidad. Usted quiere que sean suficientemente generosos para dar y confiar lo justo, en las relaciones íntimas.
De algún modo, desde que tomó en brazos a su bebé hasta el momento en que su hijo/a deja su casa, los hijos/as van desarrollando la autonomía, la confianza y otra serie de competencias que veremos en el artículo y que son las que fomentan la alta autoestima tan necesaria para vivir equilibrados y felices.
El mindfunlness es más que nada una práctica, es universal; es una manera de ser, no es simplemente una buena idea o una idea ingeniosa; tampoco es una técnica de moda; de hecho, no es una técnica nueva sino que tiene miles de años de antigüedad, ya que procede del corazón de la meditación budista. Su esencia es la atención y la conciencia plena.