Usted quiere lo mejor para sus hijos. Quiere que sean buenos, que tengan éxito, que sean felices y que sean competentes. Quiere que sean capaces de tener amigos, que utilicen sus dotes o virtudes y que, aprovechen las oportunidades que se les presenten. Si quiere conseguir todo esto, tendrá que ayudarles a tener una fuerte autoestima. Esa es la tarea más importante de la paternidad. La autoestima es una vacuna que protege de las situaciones del medio que nos exponen a autoevaluarnos y nos da la motivación necesaria para tener una conducta positiva. Esta vacuna hace que el sufrimiento psicológico de la crítica, el rechazo, los fracasos, las pérdidas y cualquier acontecimiento negativo y estresante, sea el menor posible.