Usted quiere que sus hijos sean capaces de cuidar de sí mismos, que sean lo suficientemente confiados como para afrontar las situaciones desafiantes de la vida, que sean socialmente competentes; pero, que no pierdan su sentido de identidad. Usted quiere que sean suficientemente generosos para dar y confiar lo justo, en las relaciones íntimas.
De algún modo, desde que tomó en brazos a su bebé hasta el momento en que su hijo/a deja su casa, los hijos/as van desarrollando la autonomía, la confianza y otra serie de competencias que veremos en el artículo y que son las que fomentan la alta autoestima tan necesaria para vivir equilibrados y felices.
La hiperactividad no es un trastorno de origen emocional pero si es un trastorno con dificultades en el manejo de las emociones, sobre todo la rabia. El TDAH y los problemas de conducta-agresividad coinciden en un 30-50%. Se estima que entre un 40-60 % de los niños/adolescentes con tdah presentarán sintomatología propia de un trastorno negativista desafiante lo que empeora el pronóstico. No todos los niños hiperactivos tiene trastorno de conducta pero sí podemos decir que muchos de estos niños tienen muy mala conducta.
La hiperactividad es el trastorno de mayor incidencia en la población infantil. Es muy probable que en una clase se encuentren de 1 a 3 niños con TDAH. Entre 3% a 5% de los niños menores de 10 años padecen déficit de atención con/sin hiperactividad. A pesar de la variabilidad personal y de género del trastorno a la hora de afrontar los síntomas (hay 10 niños hiperactivos por cada niña), lo que tienen en común todos los niños con TDAH es tener que enfrentarse a un mayor número de fracasos. Estos niños tienen un historial de fracasos y expulsiones escolares mayor. Si además, viven en ambientes sociales inadecuados, es muy frecuente que adopten conductas de predelincuencia, se incorporen a grupos extremistas o marginales y/o entren en el mundo de las adicciones.