Ser víctima de un problema de celos patológicos es sinónimo de infelicidad y de preocupación constante. Los seres humanos viven por amor, pero también pueden fácilmente destruirse en nombre del amor. Los celos son una tormentosa obsesión, una pasión endemoniada que puede llevar a la pareja del cielo al mas pavoroso infierno. En los celos patológicos las personas pasan, de la suspicacia, al odio, del odio a la locura y de la locura a la desesperación. A veces, también, desgraciadamente, a la agresión violenta. Daremos 6 recomendaciones para manejarlos e ir eliminándolos de nuestra vida.
Nadie quiere límites en su vida, ni los adultos ni los niños. Todos queremos hacer lo que nos da la gana e imponer nuestros deseos. El problema es que no podemos satisfacer a los demás cada vez que quieren algo de nosotros, ni siquiera a los hijos. Los límites pueden crear en el otro una gran frustración e ira. Por eso, quizás, es por lo que tienen tan mala prensa. Por eso, cuesta tanto trabajo establecer límites y hacerlos valer. Los límites y las normas son muy necesarios para la convivencia, para la armonía, para el respeto a los demás y a sus decisiones; para la aceptación de las normas sociales, en general. A veces, confundimos la permisividad, con la autoridad y con un estilo democrático. Tampoco, tenemos claro, la diferencia que hay entre hacer peticiones y demandar o exigir. Vamos a intentar aclararlo porque no cumplir ciertos límites puede implicar la ruptura y el divorcio. Hay que fijar límites, hacerlos valer y ayudar a las personas a tolerar la frustración que supone su correcto cumplimiento.