El sexo está en todos lados.
La actividad sexual y las relaciones amorosas son tan fundamentales en nuestra vida que podemos decir que de ella depende la supervivencia y nuestro sistema de relaciones y de parentesco.
La sexualidad en los humanos se diferencia de otras especies porque podemos tomar decisiones y no estamos sujeto sólo a los instintos.
El sexo se vive de forma personalizada y diversa por lo que nunca podemos presuponer cuál es la verdadera capitalidad, zona erógena o lugar preferido de la otra persona.