La infidelidad funciona como una cortina de humo, tapando otros problemas internos, complejos de resolver.
El fenómeno de la infidelidad tiene consecuencias, para algunas personas profundamente dañinas y traumáticas, que más allá de las consecuencias individuales, salpican a veces, muy profundamente a terceras y cuartas personas, testigos sin quererlo. Personas inocentes que se encuentran por sorpresa con este mal acto.