Los celos constituyen una de las grandes pasiones que se anclan en lo más profundo del ser humano. Hay que tener cuidado con las pasiones porque están a un pasito de las patologías. Ser pasional, a pesar de la buena prensa que tiene, a veces, no parece ser una virtud muy recomendable, sobre todo en ciertas cuestiones.
A mayor incertidumbre más fácilmente se potencian los celos. La educación afectiva es clave. En las relaciones afectivas, tanto las expectativas depositadas en la otra persona como las decepciones pueden ser grandes. No esperar todo de la vida y de la pareja es un ejercicio de salud mental. La vida, lamentablemente, no es un transcurrir de hechos perfectos e ideales. Los celos son una preocupación universal presente en siglos en todas las sociedades y culturas, con el consiguiente acompañamiento de mitos, leyendas, dramas y tragedias de todo tipo. Veamos algunas recomendaciones para no sufrir por ellos. El dolor es inevitable pero el sufrimiento es una elección.
Ser víctima de un problema de celos patológicos es sinónimo de infelicidad y de preocupación constante. Los seres humanos viven por amor, pero también pueden fácilmente destruirse en nombre del amor. Los celos son una tormentosa obsesión, una pasión endemoniada que puede llevar a la pareja del cielo al mas pavoroso infierno. En los celos patológicos las personas pasan, de la suspicacia, al odio, del odio a la locura y de la locura a la desesperación. A veces, también, desgraciadamente, a la agresión violenta. Daremos 6 recomendaciones para manejarlos e ir eliminándolos de nuestra vida.
Nadie quiere límites en su vida, ni los adultos ni los niños. Todos queremos hacer lo que nos da la gana e imponer nuestros deseos. El problema es que no podemos satisfacer a los demás cada vez que quieren algo de nosotros, ni siquiera a los hijos. Los límites pueden crear en el otro una gran frustración e ira. Por eso, quizás, es por lo que tienen tan mala prensa. Por eso, cuesta tanto trabajo establecer límites y hacerlos valer. Los límites y las normas son muy necesarios para la convivencia, para la armonía, para el respeto a los demás y a sus decisiones; para la aceptación de las normas sociales, en general. A veces, confundimos la permisividad, con la autoridad y con un estilo democrático. Tampoco, tenemos claro, la diferencia que hay entre hacer peticiones y demandar o exigir. Vamos a intentar aclararlo porque no cumplir ciertos límites puede implicar la ruptura y el divorcio. Hay que fijar límites, hacerlos valer y ayudar a las personas a tolerar la frustración que supone su correcto cumplimiento.
Ya sabes que tu pareja siempre está alerta para ver si la apoyas a ella o a tu madre, ¿verdad?. Entonces te vienen diferentes preguntas a la cabeza, tipo:
¿qué debo hacer?, ¿a quién debo apoyar?, ¿a quién debo lealtad?, ¿con quién debo ser solidario?... La situación es compleja y tú te encuentras en medio. ¿Te tienes que posicionar o permanecer neutral?. No quieres hacer daño a nadie. Pero mira a ver que quizás, si no haces nada, puede ser que el máximo perjudicado seas tú.