La autoestima impregna absolutamente todas las áreas de nuestra vida. Los hijos van interpretando de diversas formas los mensajes que les lanzamos a nivel verbal y no verbal. A veces, son procesos inconscientes. Así van formando la figura de quienes son. Además, las experiencias que los niños van teniendo en su infancia van configurando su autoestima. Nuestros padres, en su día y, ahora nosotros como padres, vamos instalando y sembrando en los niños su idea de lo que pueden o no pueden hacer, si las cosas las hacen bien o mal, cómo son o cómo no son... No es necesario que uses el lenguaje, ellos sin que digas nada, ya perciben la valoración que les haces. El lenguaje de la autoestima es el arma más potente que tienes. Se trata sólo como te cuento en el artículo de tener cuidado con ciertos mensajes cómo: los mensajes dobles, las comparaciones, los gestos de desaprobación, de invalidación... No bajes por inconsciencia la autoestima de tus hijos.
Usted quiere lo mejor para sus hijos. Quiere que sean buenos, que tengan éxito, que sean felices y que sean competentes. Quiere que sean capaces de tener amigos, que utilicen sus dotes o virtudes y que, aprovechen las oportunidades que se les presenten. Si quiere conseguir todo esto, tendrá que ayudarles a tener una fuerte autoestima. Esa es la tarea más importante de la paternidad. La autoestima es una vacuna que protege de las situaciones del medio que nos exponen a autoevaluarnos y nos da la motivación necesaria para tener una conducta positiva. Esta vacuna hace que el sufrimiento psicológico de la crítica, el rechazo, los fracasos, las pérdidas y cualquier acontecimiento negativo y estresante, sea el menor posible.